jueves, 13 de marzo de 2014

Justicia: Capítulo 8

CAPITULO 8.


* * * * *

Miranda llevaba una mochila grande en la espalda, era temprano en la mañana, tanto que ni siquiera había salido el sol, pero el jefe apenas iba saliendo de su despacho, cuando advirtió a Teo ofreciéndose para llevar la mochila de su jefa, ella entre bromas se negó, y ambos rieron como buenos amigos, algo se le estrujo al jefe, sintió que la gravedad era demasiada, que no podía mover sus pies y apenas su boca se abrió soltó un gruñido.

- Mira…- Bajo la mirada y observo el piso de madera. Ella se alejó de Teo y vio a su jefe con curiosidad, inclino su rostro para ver el agachado de él.
- ¿Qué pasa? Fran.- Lo miró a los ojos, pero el trato de no devolverle la mirada.
- ¿Están listos para partir?- Dijo en apenas un susurro, luego diferencio la silueta de su amigo, que parecía una sombra entre la oscuridad de la madrugada que se colaba por la puerta abierta, él esperaba a Miranda.
- Si, ya es hora.- Sonrió amigable. Él alzo la mirada y diferencio la larga línea roja y lila del cuello de Miranda, se veía doloroso, y un escalofrío recorrió su espalda con tan solo pensar en que había sentido ella.
- ¿Te sientes bien para ir?- Ella lo vio durante unos segundos, diferenciando la actitud de su jefe.
- Si, de maravilla.- Sonrío, el alzo el rostro, y noto su cara más cerca de lo que nunca antes había estado. Diferencio sus grandes ojos oscuros, y casi pudo jurar ver un destello café en ese mar negro, observo los labios rosas-beige contraídos en una sonrisa, la nariz tierna y delgada, y noto que la raíz de su cabello ya se veía café, como en la foto que solía ver, de improviso se calmó, despejó su mente y trago saliva.
- ¡Mira!- Grito la voz aguda de la pelirroja.
- Usted debería de dormir un poco más. Debería verse la cara.- Miranda rio a lo bajo, y puso su delgada y larga mano alrededor de la mejilla de su jefe, palpo con uno de sus dedos, las bolsas morada que él tenía debajo de los ojos, y volvió a reír, ella bajo su mano, suavemente, y luego se irguió parpadeo, y soltó una sonrisa, pero una más sincera.- Ciao, Capo*.- Antes de que el pudiera abrir la boca para contestar, Miranda se había ido hasta la camioneta negra que esperaba afuera, elegante y vivaz como siempre, se quedó allí, durante unos segundo intentando jalar aún el olor de ella, pero se había desvanecido, presentía que Teo y ella, fuesen tal para cual.

- ¿Qué fue eso allá con el jefe?- Maya preguntaba mientras mordía un panque rosa.
- ¿Perdón? No sabía que tenía supervisora personal.- Mordió una dona de canela, y trago con ayuda de un café que llevaba en la mano.- No siempre me llevo de a malas con él.- Sonrío un poco. Nikolay y Ted se pasaron dinero el uno al otro, como haciendo una apuesta, se sonrieron mutuamente y luego voltearon a ver el rostro de Teo, riendo y pasándose murmullos, hasta hacer enfadar a Teo, y que él les golpeara con una de las mochilas, Ted tiró su dona por el impacto y comenzó a lloriquear por ella. La escena les causo gracia.

* * * * *

Miranda, Maya , Ted y Ferdinand se habían quedado dormidos después de 4 horas de jugar y platicar entre ellos, llevaban así 2 horas, y faltaban otras 6 para llegar al polo, les habían dicho que era imposible aterrizar que debían brincar a paracaídas, todos se mostraron interesados, menos Ted, que parecía un poco nervioso por las alturas. El avión se movió y la cabeza de Miranda se balanceo hasta caer en el hombro de Teo, y la de Maya en Kouchi, y Nikolay y Lucas se aventaron la de Ted, hasta que el despertó. Miró hacia Teo, y soltó una sonrisa burlona.

- Es lo más cerca que estarás de ella.- Kouchi cerró los ojos, como si se fuera a dormir. Nikolay y Lucas observaron la cara de su líder dormida durante unos segundos.
- Dormida, si parece chica.- Nikolay, lo dijo seriamente, pero miró a todos con la risa en la mirada,  Kouchi soltó una sonrisa, mientras los otros tres rieron a lo alto, de improviso callaron para no despertar a ambas.
- Yo aposte a que te rechazaría.- Ted parecía bastante orgulloso de lo que decía.
- ¿Qué te hace decir que no me acepto ayer en la mañana mientras practicábamos box?- Teo alzo una ceja, y miró complacido a Ted.
- Bonito escenario para confesarte.- Dijo burlón.- ¿No se les ocurrió también jugar a las luchas?- Rieron.
- Estas mintiendo.- Kouchi miró por el rabillo del ojo a Teo, que estaba a dos personas de él.
- Pues sí.- Miró a Kouchi con rostro misterioso, e inocente.- Pero ellos no debieron de haber apostado.
- Vamos, conquístala y ganare 200 dólares del mocoso.- Nikolay lo vio suplicante, y apunto con el pulgar a Ted.- Tienes ventaja, son del mismo país.- Soltó una sonrisa, seguro de sí mismo.- Cada día que pasa la apuesta aumenta 50 dólares.
- No creo que ella me vea así.- Teo la miró, y observo sus finos rasgos.
- No sabes lo que ella piensa. Solo te lo estas imaginando, si dejaras de confundirte a ti mismo tal vez podrías ser feliz con ella.- Lucas lo miró con consuelo.
- ¡Por Dios! ¡Me gusta! ¡No quiero casarme con ella!- Sonrío irónico.- Sé que solo es mi amiga, me voy a rendir con ella.- Le sonrió al dormido rostro. Nikolay miró a Ted.
- ¿Cuánto tiempo crees que duraran así?- Nikolay miraba el interior de su billetera, que apenas había sacado.
- Teo, tal vez toda la semana, el jefe está a punto de explotar.- Rio efusivo y Maya se despertó. Nikolay y él, se pasaron dinero y se sonrieron el uno al otro. No se tocó el tema otra vez.

* * * * *

- ¡¿TENEMOS QUE SALTAR?!- Ted no parecía el mismo, con los ojos caídos y el rostro pálido, gritándole a Miranda mientras el aire impedía que el sonido de su voz llegara a Miranda. Ella lo vio y le sonrío, antes de que lo pudiera consolar Nikolay lo aventó al vacío, aún con el aire en los oídos, se escuchó el crudo sonido del grito desesperado de Ted.
- ¡¡VAMOS MIRA!!- Maya gritó con una sonrisa en la cara y su rifle en la espalda, bien sujeto a la mochila. Se lanzó con los brazos abiertos y gritando de alegría. Miranda vio a Teo con una sonrisa, y se tiró.
- ¡¡¡¡WOHHHHHUUUU!!!!- Gritó con el aire helado entrando en su boca y los googles naranjas tapándole los ojos, ahora podía ver todo, el sol a lo lejos, detrás de hielo, y el agua brillando como si tuviera brillantina. Sonrío pero rápidamente los dientes se le enfriaron y secaron encontró a Maya haciendo maromas en el aire y caras chistosas que hicieron a Miranda sonreír un poco más, imitó a Maya, y cuando vieron el suelo más cerca tiraron del paracaídas, el viento movió el cabello de Miranda y la hizo sentir un terrible dolor de cabeza, crujió los dientes. Aterrizaron y las botas crujieron en la nieve. Miranda llevaba el traje negro debajo de una licra, y la licra debajo de unos pantalones claros, y otras 4 camisas, además de la enorme y pesada chamarra, se puso la mochila en la espalda y miró hacia su lado, estaban todos, mirándola, esperando órdenes, les sonrió. Miró a Ferdinand, y el saco una pantalla táctil del tamaño y largo de su mano, se desenguanto una, y tecleo algunas cosas.
- Según las coordenadas del jefe, debe de haber dos vehículos para transportarnos justo a 10 metros a su izquierda.- Señalo con un dedo donde se suponía que debía estar los vehículos, y se encaminaron a ellos.

El hielo crujía debajo de sus grandes y negras botas, mientras caminaban pesadamente entre la masa de aire frío que los rodeaba. Los dientes de la pelirroja no dejaban de generar un chirrido que molestaba muy superficialmente a Miranda. A lo lejos diferenciaron dos grandes masas negras y blancas en la parte superior, llegaron hasta los grandes vehículos, donde Miranda los aprecio.

-Teo, ve en el de atrás. Ferdinand sube en este conmigo, Nikolay y Ted.- Dijo directa, fría, y sin dedicarle ni una mirada a sus subordinados. Teo hizo afán de querer abrirle la puerta, pero ella se movió más rápido, cuando estaba ya adentro del vehículo, abrió la gran mochila, y saco lo que parecía un suéter grueso, que le aventó a Maya, la pelirroja sonrió contrastando sus grandes ojos verdes, todos subieron a sus respectivos lugares.

Miranda manejaba hacia donde Ferdinand le decía, y Teo la seguía hábilmente, a lo lejos divisaron un pequeño pueblo alumbrado por rojas y naranjas luces parpadeantes por el viento.

-¿Qué no se supone que no debería vivir nadie aquí?- Ted pregunto con la mirada fija en la ventana, hacia el pueblito.
-Debe de ser un asentamiento científico.- Respondió Nikolay con su siempre madura postura.

Después de unos 20 minutos de manejar, Miranda se detuvo poco a poco, para advertir de ello a Teo que estaba detrás suyo, antes de bajar Miranda se preparó para el frío y seco aire que le pegaría en la cara. Apagó el vehículo y abrió la puerta con cierta elegancia, la misma con la que bajo y escuchó crujir sus botas, tras ello, miró a su alrededor hasta divisar una gran estructura picuda, que parecía atrapada en el hielo, el gran barco era de color rojo sangre, y negro, con el nombre de “Reina” en la proa con letras blancas.

Paso sus dedos entre la tela y su cuello, trago saliva y espero no encontrar nada peligroso, desde hacía un momento notaba que Nikolay aún cojeaba, muy levemente, pero lo hacía, y los moretones de Kouchi aún no desaparecían de su blanca y lisa cara, para Miranda ver esos golpes, era una falla más como líder, pero si todo salía bien en esa misión, podrían volver y descansar al menos unos días antes de que el jefe los mandará a otra parte. Caminaban dispersos, Ferdinand a lado de Miranda y al otro Teo, cuidando sus pasos, como si caminaran en hielo muy delgado, por atrás venían Maya y Ted, congelándose y fingiendo no hacerlo, en medio estaban Luke, Nikolay y Kouchi, debatiendo sobre de donde eran los mejores jugadores de soccer del mundo, Luke se defendía ágilmente con el nombre “Messi” que parecía dejar sin argumentos a los demás. Miranda diviso entre la espesa capa de aire frio que impedía la vista de lo más lejano, un animal que se acercaba con intensa furia hacia ellos, no pensó en matarlo, solo esquivarlo, o forcejear con él, de improviso un disparo paso a lado de si mejilla, y el animal cayó al piso, era lo que parecía un lobo enorme y blanco como la nieve, la sangre de aquel hermoso animal se esparció por la blanca nieve, y sintió un retortijón, que la hizo querer llorar, sabía que su equipo no haría nada así, por lo que rápidamente saco su arma de un costado de ella, y pareció que todos tomaron la defensiva ante todo, Miranda los miró a todos con suspicacia y parpadeo varias veces con la esperanza de ver más.

1, 4, 10, 10 eran los hombres que sus ojos alcanzaban a ver, que no sean enemigos, que no sean enemigos, Miranda no se dejaba de repetir en la mente aquella frase, la pedía y rogaba al cielo se hiciera realidad.

*Conversación en Inglés*

-Esos lobos, últimamente, tienen rabia.- Un hombre, el que parecía haber disparado, miró a Miranda mientras se acercaba poco a poco hacia ella.
-No sabía si la tenía o no.- Miranda se puso a la defensiva, intercalando sus miradas al arma del hombre y a sus ojos.
-Es mejor prevenir, que lamentar.- El hombre pareció lamer sus labios durante un segundo, parecía acostumbrado al frío, de una manera poco saludable.- No deberían estar aquí, jóvenes.- Miro hacia atrás de ella, curioseando entre los rostros.
- No es de su incumbencia, viejo.- Ted respondió antes de que Miranda terminara de pasar la vista por todos los hombres. El “viejo” coloreo sus ojos de un rojo vivo que daba a ver su radiante rabia, avanzo un paso amenazante hacia ellos y el equipo se puso a la defensiva con la mano en el costado, listos para disparar.
-Basta.- Casi lo murmuró, pero todos la escucharon. La voz de Miranda no era una voz seca, ni suave, era profunda y pequeña como la de una chica.- Perdone la insensatez de este niño.- Dijo mirando al hombre con un encanto de inocencia femenina y un toque de seriedad profesional.- Verá, la compañía que patrocinaba a los científicos de este barco, nos han enviado para reconocer la situación, le agradecería si nos permitiera continuar con nuestro trabajo.- Sonrió lenta y suavemente.
-Son muchas armas para que vengan de una compañía ecologista.- El hombre rio sarcástico.
-Sí, bueno, los que asaltaron este barco fueron “piratas”, tenemos armas solo como un medio de protección.- Volvió a sonreír pero solo unos instantes.
-El mundo de hoy sí que es un verdadero peligro.- Rió para sus adentros y sus compañeros igual.
- Debe de haber algo realmente importante en ese barco, como para que envíen a personas así, por él. Y pagaran mucho por “eso”.- Mostró una sonrisa que hizo que Miranda sintiera una capa helada en su espalda, y le erizara los bellos de la nuca.
- Si, pero puedo asegurarle, señor, que no le permitiremos entrar a ese barco.- Miranda lo vio con cuchillas en los ojos.- No sugerirá que es usted y sus finos compañeros los que han asaltado este barco hace poco.
- Puede que no…-Miro abajo, subió la mirada y sonrió como si le hubiesen contado un buen chiste.- Puede que sí.- Ella alzo bajo la cabeza, y muy bajo dijo: “No los maten.” En pocos instantes, en los que Miranda no movió ni un dedo, los 10 hombres ya estaban inconscientes en el hielo.
-¿Todos están bien? – Pregunto con la esperanza de que todos dieran un “si” como respuesta, y así fue.- Terminemos con esto y vayamos al punto de reunión- A lo que nuevamente la respuesta fue un motivante “si”.


Continuaron la caminata sobre la suave nieve y el duro hielo que crujía ante sus pesos, Miranda alzo la mirada una vez más, observando como el negro metal se alzaba ante ellos.

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