CAPITULO
8.
* * * * *
Miranda llevaba una mochila grande en la espalda, era temprano en la
mañana, tanto que ni siquiera había salido el sol, pero el jefe apenas iba
saliendo de su despacho, cuando advirtió a Teo ofreciéndose para llevar la
mochila de su jefa, ella entre bromas se negó, y ambos rieron como buenos
amigos, algo se le estrujo al jefe, sintió que la gravedad era demasiada, que
no podía mover sus pies y apenas su boca se abrió soltó un gruñido.
- Mira…- Bajo la mirada y observo el piso de madera. Ella se alejó de
Teo y vio a su jefe con curiosidad, inclino su rostro para ver el agachado de
él.
- ¿Qué pasa? Fran.- Lo miró a los ojos, pero el trato de no devolverle
la mirada.
- ¿Están listos para partir?- Dijo en apenas un susurro, luego
diferencio la silueta de su amigo, que parecía una sombra entre la oscuridad de
la madrugada que se colaba por la puerta abierta, él esperaba a Miranda.
- Si, ya es hora.- Sonrió amigable. Él alzo la mirada y diferencio la
larga línea roja y lila del cuello de Miranda, se veía doloroso, y un escalofrío
recorrió su espalda con tan solo pensar en que había sentido ella.
- ¿Te sientes bien para ir?- Ella lo vio durante unos segundos,
diferenciando la actitud de su jefe.
- Si, de maravilla.- Sonrío, el alzo el rostro, y noto su cara más
cerca de lo que nunca antes había estado. Diferencio sus grandes ojos oscuros,
y casi pudo jurar ver un destello café en ese mar negro, observo los labios
rosas-beige contraídos en una sonrisa, la nariz tierna y delgada, y noto que la
raíz de su cabello ya se veía café, como en la foto que solía ver, de improviso
se calmó, despejó su mente y trago saliva.
- ¡Mira!- Grito la voz aguda de la pelirroja.
- Usted debería de dormir un poco más. Debería verse la cara.- Miranda
rio a lo bajo, y puso su delgada y larga mano alrededor de la mejilla de su
jefe, palpo con uno de sus dedos, las bolsas morada que él tenía debajo de los
ojos, y volvió a reír, ella bajo su mano, suavemente, y luego se irguió
parpadeo, y soltó una sonrisa, pero una más sincera.- Ciao, Capo*.- Antes de que
el pudiera abrir la boca para contestar, Miranda se había ido hasta la
camioneta negra que esperaba afuera, elegante y vivaz como siempre, se quedó
allí, durante unos segundo intentando jalar aún el olor de ella, pero se había
desvanecido, presentía que Teo y ella, fuesen tal para cual.
- ¿Qué fue eso allá
con el jefe?- Maya preguntaba mientras mordía un panque rosa.
- ¿Perdón? No sabía
que tenía supervisora personal.- Mordió una dona de canela, y trago con ayuda
de un café que llevaba en la mano.- No siempre me llevo de a malas con él.-
Sonrío un poco. Nikolay y Ted se pasaron dinero el uno al otro, como haciendo
una apuesta, se sonrieron mutuamente y luego voltearon a ver el rostro de Teo,
riendo y pasándose murmullos, hasta hacer enfadar a Teo, y que él les golpeara
con una de las mochilas, Ted tiró su dona por el impacto y comenzó a lloriquear
por ella. La escena les causo gracia.
* * * * *
Miranda, Maya , Ted y
Ferdinand se habían quedado dormidos después de 4 horas de jugar y platicar
entre ellos, llevaban así 2 horas, y faltaban otras 6 para llegar al polo, les
habían dicho que era imposible aterrizar que debían brincar a paracaídas, todos
se mostraron interesados, menos Ted, que parecía un poco nervioso por las
alturas. El avión se movió y la cabeza de Miranda se balanceo hasta caer en el
hombro de Teo, y la de Maya en Kouchi, y Nikolay y Lucas se aventaron la de
Ted, hasta que el despertó. Miró hacia Teo, y soltó una sonrisa burlona.
- Es lo más cerca que
estarás de ella.- Kouchi cerró los ojos, como si se fuera a dormir. Nikolay y
Lucas observaron la cara de su líder dormida durante unos segundos.
- Dormida, si parece
chica.- Nikolay, lo dijo seriamente, pero miró a todos con la risa en la
mirada, Kouchi soltó una sonrisa,
mientras los otros tres rieron a lo alto, de improviso callaron para no
despertar a ambas.
- Yo aposte a que te
rechazaría.- Ted parecía bastante orgulloso de lo que decía.
- ¿Qué te hace decir
que no me acepto ayer en la mañana mientras practicábamos box?- Teo alzo una
ceja, y miró complacido a Ted.
- Bonito escenario
para confesarte.- Dijo burlón.- ¿No se les ocurrió también jugar a las luchas?-
Rieron.
- Estas mintiendo.-
Kouchi miró por el rabillo del ojo a Teo, que estaba a dos personas de él.
- Pues sí.- Miró a Kouchi
con rostro misterioso, e inocente.- Pero ellos no debieron de haber apostado.
- Vamos, conquístala
y ganare 200 dólares del mocoso.- Nikolay lo vio suplicante, y apunto con el
pulgar a Ted.- Tienes ventaja, son del mismo país.- Soltó una sonrisa, seguro
de sí mismo.- Cada día que pasa la apuesta aumenta 50 dólares.
- No creo que ella me
vea así.- Teo la miró, y observo sus finos rasgos.
- No sabes lo que
ella piensa. Solo te lo estas imaginando, si dejaras de confundirte a ti mismo
tal vez podrías ser feliz con ella.- Lucas lo miró con consuelo.
- ¡Por Dios! ¡Me
gusta! ¡No quiero casarme con ella!- Sonrío irónico.- Sé que solo es mi amiga,
me voy a rendir con ella.- Le sonrió al dormido rostro. Nikolay miró a Ted.
- ¿Cuánto tiempo
crees que duraran así?- Nikolay miraba el interior de su billetera, que apenas
había sacado.
- Teo, tal vez toda
la semana, el jefe está a punto de explotar.- Rio efusivo y Maya se despertó.
Nikolay y él, se pasaron dinero y se sonrieron el uno al otro. No se tocó el
tema otra vez.
* * * * *
- ¡¿TENEMOS QUE
SALTAR?!- Ted no parecía el mismo, con los ojos caídos y el rostro pálido,
gritándole a Miranda mientras el aire impedía que el sonido de su voz llegara a
Miranda. Ella lo vio y le sonrío, antes de que lo pudiera consolar Nikolay lo
aventó al vacío, aún con el aire en los oídos, se escuchó el crudo sonido del
grito desesperado de Ted.
- ¡¡VAMOS MIRA!!-
Maya gritó con una sonrisa en la cara y su rifle en la espalda, bien sujeto a
la mochila. Se lanzó con los brazos abiertos y gritando de alegría. Miranda vio
a Teo con una sonrisa, y se tiró.
-
¡¡¡¡WOHHHHHUUUU!!!!- Gritó con el aire helado entrando en su boca y los googles
naranjas tapándole los ojos, ahora podía ver todo, el sol a lo lejos, detrás de
hielo, y el agua brillando como si tuviera brillantina. Sonrío pero rápidamente
los dientes se le enfriaron y secaron encontró a Maya haciendo maromas en el
aire y caras chistosas que hicieron a Miranda sonreír un poco más, imitó a
Maya, y cuando vieron el suelo más cerca tiraron del paracaídas, el viento
movió el cabello de Miranda y la hizo sentir un terrible dolor de cabeza,
crujió los dientes. Aterrizaron y las botas crujieron en la nieve. Miranda
llevaba el traje negro debajo de una licra, y la licra debajo de unos
pantalones claros, y otras 4 camisas, además de la enorme y pesada chamarra, se
puso la mochila en la espalda y miró hacia su lado, estaban todos, mirándola,
esperando órdenes, les sonrió. Miró a Ferdinand, y el saco una pantalla táctil
del tamaño y largo de su mano, se desenguanto una, y tecleo algunas cosas.
- Según las
coordenadas del jefe, debe de haber dos vehículos para transportarnos justo a
10 metros a su izquierda.- Señalo con un dedo donde se suponía que debía estar
los vehículos, y se encaminaron a ellos.
El hielo crujía debajo de sus grandes y negras botas, mientras
caminaban pesadamente entre la masa de aire frío que los rodeaba. Los dientes
de la pelirroja no dejaban de generar un chirrido que molestaba muy
superficialmente a Miranda. A lo lejos diferenciaron dos grandes masas negras y
blancas en la parte superior, llegaron hasta los grandes vehículos, donde
Miranda los aprecio.
-Teo, ve en el de atrás. Ferdinand sube en este conmigo, Nikolay y
Ted.- Dijo directa, fría, y sin dedicarle ni una mirada a sus subordinados. Teo
hizo afán de querer abrirle la puerta, pero ella se movió más rápido, cuando
estaba ya adentro del vehículo, abrió la gran mochila, y saco lo que parecía un
suéter grueso, que le aventó a Maya, la pelirroja sonrió contrastando sus
grandes ojos verdes, todos subieron a sus respectivos lugares.
Miranda manejaba hacia donde Ferdinand le decía, y Teo la seguía
hábilmente, a lo lejos divisaron un pequeño pueblo alumbrado por rojas y
naranjas luces parpadeantes por el viento.
-¿Qué no se supone que no debería vivir nadie aquí?- Ted pregunto con
la mirada fija en la ventana, hacia el pueblito.
-Debe de ser un asentamiento científico.- Respondió Nikolay con su
siempre madura postura.
Después de unos 20 minutos de manejar, Miranda se detuvo poco a poco,
para advertir de ello a Teo que estaba detrás suyo, antes de bajar Miranda se preparó
para el frío y seco aire que le pegaría en la cara. Apagó el vehículo y abrió
la puerta con cierta elegancia, la misma con la que bajo y escuchó crujir sus
botas, tras ello, miró a su alrededor hasta divisar una gran estructura picuda,
que parecía atrapada en el hielo, el gran barco era de color rojo sangre, y
negro, con el nombre de “Reina” en la proa con letras blancas.
Paso sus dedos entre la tela y su cuello, trago saliva y espero no
encontrar nada peligroso, desde hacía un momento notaba que Nikolay aún
cojeaba, muy levemente, pero lo hacía, y los moretones de Kouchi aún no
desaparecían de su blanca y lisa cara, para Miranda ver esos golpes, era una
falla más como líder, pero si todo salía bien en esa misión, podrían volver y
descansar al menos unos días antes de que el jefe los mandará a otra parte.
Caminaban dispersos, Ferdinand a lado de Miranda y al otro Teo, cuidando sus
pasos, como si caminaran en hielo muy delgado, por atrás venían Maya y Ted,
congelándose y fingiendo no hacerlo, en medio estaban Luke, Nikolay y Kouchi,
debatiendo sobre de donde eran los mejores jugadores de soccer del mundo, Luke
se defendía ágilmente con el nombre “Messi” que parecía dejar sin argumentos a
los demás. Miranda diviso entre la espesa capa de aire frio que impedía la
vista de lo más lejano, un animal que se acercaba con intensa furia hacia
ellos, no pensó en matarlo, solo esquivarlo, o forcejear con él, de improviso
un disparo paso a lado de si mejilla, y el animal cayó al piso, era lo que
parecía un lobo enorme y blanco como la nieve, la sangre de aquel hermoso
animal se esparció por la blanca nieve, y sintió un retortijón, que la hizo
querer llorar, sabía que su equipo no haría nada así, por lo que rápidamente
saco su arma de un costado de ella, y pareció que todos tomaron la defensiva
ante todo, Miranda los miró a todos con suspicacia y parpadeo varias veces con
la esperanza de ver más.
1, 4, 10, 10 eran los hombres que sus ojos alcanzaban a ver, que no sean enemigos, que no sean enemigos, Miranda
no se dejaba de repetir en la mente aquella frase, la pedía y rogaba al cielo
se hiciera realidad.
*Conversación en Inglés*
-Esos lobos, últimamente, tienen rabia.- Un hombre, el que parecía
haber disparado, miró a Miranda mientras se acercaba poco a poco hacia ella.
-No sabía si la tenía o no.- Miranda se puso a la defensiva,
intercalando sus miradas al arma del hombre y a sus ojos.
-Es mejor prevenir, que lamentar.- El hombre pareció lamer sus labios
durante un segundo, parecía acostumbrado al frío, de una manera poco
saludable.- No deberían estar aquí, jóvenes.- Miro hacia atrás de ella,
curioseando entre los rostros.
- No es de su incumbencia, viejo.- Ted respondió antes de que Miranda
terminara de pasar la vista por todos los hombres. El “viejo” coloreo sus ojos
de un rojo vivo que daba a ver su radiante rabia, avanzo un paso amenazante
hacia ellos y el equipo se puso a la defensiva con la mano en el costado,
listos para disparar.
-Basta.- Casi lo murmuró, pero todos la escucharon. La voz de Miranda
no era una voz seca, ni suave, era profunda y pequeña como la de una chica.-
Perdone la insensatez de este niño.- Dijo mirando al hombre con un encanto de
inocencia femenina y un toque de seriedad profesional.- Verá, la compañía que
patrocinaba a los científicos de este barco, nos han enviado para reconocer la
situación, le agradecería si nos permitiera continuar con nuestro trabajo.-
Sonrió lenta y suavemente.
-Son muchas armas para que vengan de una compañía ecologista.- El
hombre rio sarcástico.
-Sí, bueno, los que asaltaron este barco fueron “piratas”, tenemos
armas solo como un medio de protección.- Volvió a sonreír pero solo unos
instantes.
-El mundo de hoy sí que es un verdadero peligro.- Rió para sus adentros
y sus compañeros igual.
- Debe de haber algo realmente importante en ese barco, como para que
envíen a personas así, por él. Y pagaran mucho por “eso”.- Mostró una sonrisa
que hizo que Miranda sintiera una capa helada en su espalda, y le erizara los
bellos de la nuca.
- Si, pero puedo asegurarle, señor, que no le permitiremos entrar a ese
barco.- Miranda lo vio con cuchillas en los ojos.- No sugerirá que es usted y
sus finos compañeros los que han asaltado este barco hace poco.
- Puede que no…-Miro abajo, subió la mirada y sonrió como si le
hubiesen contado un buen chiste.- Puede que sí.- Ella alzo bajo la cabeza, y
muy bajo dijo: “No los maten.” En pocos instantes, en los que Miranda no movió
ni un dedo, los 10 hombres ya estaban inconscientes en el hielo.
-¿Todos están bien? – Pregunto con la esperanza de que todos dieran un
“si” como respuesta, y así fue.- Terminemos con esto y vayamos al punto de
reunión- A lo que nuevamente la respuesta fue un motivante “si”.
Continuaron la caminata sobre la suave nieve y el duro hielo que crujía
ante sus pesos, Miranda alzo la mirada una vez más, observando como el negro
metal se alzaba ante ellos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario