Hola~ Había dicho que este proyecto lo tendría como para Abril, pero me resulto impactante el tiempo que me atrajo esta historia. Finalmente decidí escribirla en tercera persona y que bien, porque había olvidado lo bien que se sentía ser el ojo en el cielo, jaja, bueno, todavía me falta pulirlo, así que tal vez tenga algunos cambios. Háganme saber su opinión sobre este primer capítulo [super-cortisimo]. Por cierto el prologo esta escrito en primera persona, porque fue como originalmente lo escribí, y así me gusto y así se queda >.<
Finalmente, un agradecimiento a quienes leen mis intentos de literatura. Gracias. Buenas tardes.
Fin del paréntesis de la autora.
Capítulo
1.
Fieldmonch,
gea. mayo, 2284
Sus piernas recorren el
camino hacia lo que puede llamar casa. Parece haberse quedado sin huesos
después de su encuentro con ese hombre,
los charcos salpican debajo de ella, y cambia el paraguas de mano.
Gira 10 monedas en su
mano, mientras pasa el tacto de sus dedos por ellas, se siente orgullosa y
satisfecha, sobrevive como puede, y hace lo que debe.
Cuando sus padres
murieron en la guerra como dos buenos azules, ella era demasiado pequeña para
recordarlo o para obtener algo de la herencia de sus padres, así que el
gobierno tomo todo lo que por derecho sería suyo y la dejaron en la calle.
Sola y sin nada en el
mundo, más que hambre y frío, un hombre grande y fuerte de aquellos amarillos
que se glorifican tanto en la guerra que cuando vuelven a Gea, tienen más
dinero que cualquiera; la vio, la llevo a su casa, la alimento, y la baño, para
después tomar su virgen cuerpo.
Aquella vez, a pesar de
la escasa edad de 9 años, Valeshka, no sentía miedo, sabía que la elección era
fácil, si iba con aquel hombre y hacia lo que quería entonces ella viviría, ya
no tendría frío, ni hambre. No había porque pensarlo o reflexionarlo.
Ahora han pasado cerca
de 10 años, y sigue viva, gracias a aquel hombre. Puede que se sienta mal, y
que no se sienta “mágica” después de tener sexo con él, pero eso impide que este
como aquella mujer.
Una mujer de edad
madura que esta tirada en la calle, todos la pisan y nadie se molesta en
moverla, a veces los carniceros toman los cuerpos abandonados, y venden la
carne como si fuera de animal. Valeshka se acerca a la mujer y la mueve hacia
otra parte donde cree que nadie la pisara, y un carnicero se la podrá llevar.
Mira a la mujer durante un momento, una arcada recorre su estómago, y la
aguanta, se ha vuelto experta en aguantar.
A lado de donde deja a
la mujer hay una panadería, camina hacia ella, y entra, compra dos hogazas de
pan, el chico que atiende la mira apreciando su hermosura. Esa hermosura de la
que Valeshka es poseedora, es su salvavidas. Paga dos piezas, pero el chico le
entrega tres, le sonríe con sensualidad, y recorre sus dedos por el dorso de la
mano del chico, él la devora con la mirada, y ella sale antes de que él pueda
abrir la boca.
Camina salpicando el
agua, esta algo molesta. Porque la choza en la que vive, tiene múltiples
goteras. Cuando es Otoño se pudre, en Invierno se hiela, en primavera hay
goteras, y en Verano apesta. Pero es donde puede dormir sin miedo.
Llega al callejón de
los niños de la guerra. Son niños, como ella lo fue, perdieron a sus padres en
la guerra y se quedaron sin nada. No muchos tienen la suerte que ella tuvo, así
que cuando puede permitírselo, les compra pan y agua potable. No es suficiente,
pero es lo que les puede dar, y ellos lo agradecen. Nunca ha hablado con ellos,
pero la toman como una hermana mayor, y le agradecen eternamente con la mirada,
el niño más grande tiene cerca de 15 y la más pequeña unos 2, aunque por falta
de comida, parecen más pequeños. No pueden robar, porque el collar lo impide,
no pueden trabajar porque está en contra de las reglas contratar a niños sin
luz.
Han muerto muchos, y
luego llegan más niños. Las niñas mueren más que los niños, y no hay mucho que
uno pueda hacer, y ellos lo entienden, y a pesar de la impotencia que pueden
llegar a sentir por ello, no hay de otra.
Valeshka, le da 2
hogazas de pan al niño más grande, cree que se llama Bruno, o algo así, también
le da 2 litros de agua, esta consiente que es poco para 12 niños. A los más
pequeños les dan poco, a los más grandes más, la lógica es que si los más
pequeños logran sobrevivir, entonces podrán comer más.
Suspira cuando Bruno
toma las cosas y se va, reparte las porciones, y la mira cuando se dispone a
irse. Aún tiene dinero, iría por manzanas y algo de leche. Mete las monedas en
su bolsillo y cambia el paraguas de mano otra vez.
Se detiene frente a un
puesto de fruta en el mercado, escoge 7 manzanas y la anciana que atiende, las
mete en una bolsa de papel café.
- ¿Por qué la moviste?
– Le dice. Valeshka la mira porque no sabe a qué se refiere.- La mujer.
- Si esa fuese yo, me
gustaría que alguien hiciera eso por mí.- Le dedica una mirada lastimada. La
anciana se ríe de ella, le entrega las manzanas y las aprieta contra su pecho,
algo avergonzada. Es cosa de risa preocuparse por otros en estos tiempos.
Un toque recorre su
cuerpo, como si fuera electricidad, la siente en cada célula de su cuerpo, la
hace estremecerse. Como consecuencia suelta las manzanas y el paraguas, hace
que las gotas salpiquen su ropa.
Un picor en su cuello y
su luz se enciende.
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