Capítulo 1:
Sophie.
Me he olvidado de lo que es y no es justo, me he
convertido en el demonio distinguido de la asociación, la señorita sangrienta.
No soy cualquier vampiro, soy “la vampiro”, a la que
todos temen y a la que todos desean, la que ofenden en sus cabezas y piropean
en palabras. A veces me canso de esto, a veces no quisiera estar más en este
lugar –literal, en este lugar- este gran salón de la cede de la asociación en Meyaware,
donde tengo que estar vestida de esta manera tan “bonita” y peinada de esta manera
que presiona mi cabeza y evita a mi melena seducir a los humanos.
Pertenezco a un grupo selecto de vampiros, se llaman
“nivel A” porque hemos nacido de vientres humanos, y aun así somos vampiros, y
yo fui la primera en nacer así. Solo somos 3, 2 mujeres, 1 hombre, por lo que
ellos, si ellos los que se alzan en el gran salón de color miel y hermosas cortinas
de color sangre, ella: rubia, porte perfecto, facciones finas, ojos castaños,
labios rosados, alta, y de una maravillosa actitud amable y maternal, tal vez
su único problema es ser inocente, su nombre es Rose. Él: castaño oscuro, ojos
verdes, alto, de piel arena, una clara, blanca y hermosa sonrisa, tiene una
actitud igual de buena que la de su esposa, pero siempre calcula las cosas
demasiado bien, y tiene un fetiche con el cabello rubio, su nombre es Kael.
Soy mayor en edad, pero parezco mucho más joven que
ellos, y el único a mi lado es este muchacho, de cabello azabache, ojos miel,
piel blanca, alto, delgado y de labios que me llaman a besarlo, su nombre es
Esteban, y es nieto de Rose y Kael, un nivel B.
Yo, Rose y Kael, nos hemos dedicado a extender nuestra
raza, convirtiendo continuamente a ciertos humanos que aceptan el acuerdo de
sangre –como le llamamos-, cuando ellos dos decidieron unirse, llegamos a la
conclusión que hay que sostener la raza de otra manera, con la procreación
–claro entre ellos dos-, yo tendría que buscar a alguien más, pero ser madre no
me llama la atención, y mucho menos con Esteban.
No vemos la vida de un vampiro, como lo peor que nos
pudo haber pasado, al menos no ellos.
Hay personas que piensan que la vida es un asco. Yo
no, porque he sabido manejarla y porque tengo una razón para vivir, para
seguir, porque estoy buscando algo.
Pero… aquí estoy, de la mano de Esteban, con su mirada
fija en mí, y en mis acciones, en mis labios flexionando palabras de
agradecimiento a las ofensas ocultas en halagos, así es como es mi vida en este
momento, estoy aquí porque quiero algo, que ese hombre tiene, un licántropo con
sonrisa macabra y fuerza inigualable que presume unos ojos amarillos
espectaculares, me ha ofrecido un puesto, su puesto: líder supremo de la
asociación, si entre sus aprendices yo soy la mejor –que es obvio- tendré ese
puesto y deseo ese puesto.
De entre la muchedumbre capto unos hermosos y vivaces
ojos verdes, que… me hacen sentir extrañamente melancólica, me altero. Por
primera vez en siglos la piel se me pone de gallina cuando él, me sostiene la
mirada, suelto la mano de Esteban.
- Esteban.- Le llamo, y el aún incrédulo por haberlo
soltado me mira.- Nunca fuimos en serio ¿verdad? – Lo miro.
- Cuando comenzamos a acostarnos, así lo acordamos.-
Las mejillas se le coloran de rojo y traga saliva desesperado.
- Encontré algo más interesante que tus labios.- Veo
su tristeza pero no logra que me arrepienta.
- Estaré aquí cuando te aburras de él.- Me dice
sonriendo, y me libera de cualquier presión.
Es cierto, siempre vuelvo a él.
Me acerco al dueño de los ojos sensuales, miro su
espalda ancha, y su cabellera castaña y bien despeinada, cuando me acerco a él,
ya me está mirando.
- Señorita sangrienta…- Dice. Su voz es más sedosa y
sensual de lo que parece, rebota y me hace sentir extraña.
- Alexandro Ryuji.- Lo identifico boquiabierta.- Tú…
La voz de un hombre rompe mis palabras y cortamos la
conexión que habíamos creado hacia un momento. El nombre rebota en mi cabeza…
es imposible, no lo hagas, no trates con
él.
- Con ustedes Marcus Lycan, líder absoluto de la
asociación.- Muchos aplausos y halagos se alzan el salón.
- Gracias, amigos, gracias. Desde que hace 12 siglos,
decidimos ser uno, y no muchos, hemos crecido, no solo en número, si no en
cultura, no somos los mismos, gracias a la asociación, vidas han sido salvadas,
pero aún no son suficientes. Este tiempo que he estado con ustedes, he visto lo
que podemos lograr juntos, como hermanos, con diferencias, sí, pero con más acuerdos.
Sin embargo muy a mi pesar, es hora que la generación más joven tome mando de
esta asociación. Como cada cierto tiempo, el líder absoluto de nuestra
asociación y el protector de este, así como el procurador, deben actualizarse. Pediré
que las personas a las que llamamos y han aceptado, suban, por favor.
Cuando me propongo subir, él también lo hace.
Expectante lo miró, me deja un mal sabor en la boca, y siento mi estómago
enfermo. Cuando llegamos a la tarima me ofrece su mano para subir, trago
saliva, y acepto su mano.
Ambos sentimos un cosquilleo eléctrico en nuestras
manos, algunas personas murmuran a nuestro alrededor, mi rostro vuelve a la
normalidad, subo a la tarima con mi rostro inmaculado de siempre, el líder
Lycan me mira con aprecio, le caigo bien, porque nos hemos conocido desde hace
mucho tiempo.
Los aprendices del líder nos estamos junto a él, y los
de protector junto a Souchirou Ryuji un viejo japonés –que en realidad se ve
joven y vivaz- ha estado en el cargo de protector de líder, y que ha molestado
a mi raza desde hace más de lo que recuerdo –tal vez no a mi raza, si no a mí
en particular-. Y él, los ojos verdes que me estrujaron hace un momento, el
dueño de lo que ahora es mi confusión, es su hijo y aprendiz.
Cierro los ojos cansada, la gente no deja de verme, ¡hay más gente en el escenario!, escucho
aplausos, y el líder dice algo. Es extraño que yo esté aquí, en específico, he
rechazado varias propuestas para ser líder, naturalmente soy parte del consejo,
siendo la líder de mi raza, y famosa entre muchos, pero yo sería la primer
líder mujer en toda la historia de la asociación.
El líder me toma del hombro y nos lleva detrás de una
larga cortina azul marino que está detrás del trono que tanto deseo.
- Lo han hecho muy bien mis cachorros.- Nos dedica con
cariño, insensible lo miro. Doy una mirada a los de mi lado, Lyan, un chico de
tez morena y cabello casi rubio de ojos amarillos me mira entusiasmado, al otro
lado esta Wendy una vampiro que se retuerce de pies a cabeza mirando al otro
lado, hacia Alexandro. Me aburro. Hay otros 3 hombres que me parecen
descartables.- Sophie, quisiera que me prestaras atención.- Me reprenden.
Observo como empiezan a disolverse los aprendices de
protector, Alexandro es abatido en palabras por su padre, no sé qué le dice
pero lo hace sentir impotente.
- Porque seas la mejor de mis aprendices, no tienes
que hacerte la desinteresada.- Los demás me miran con rabia.
- Él no es sangre pura, no tienen futuro.- Me susurra
Lyan al oído.
- El futuro es obsoleto.- Le digo sin mirarlo.
- ¡Basta! Wendy, cámbiate la ropa interior mojada, y
quiero verte mañana lúcida en el gimnasio de Celi a primera hora. Y ustedes
también, márchense, y duerman bien.
Lyan y yo nos quedamos, sabemos que la orden anterior
no aplica a nosotros.
- Señorita sangrienta.- Souchirou me toma la mano en
un gesto elegante y besa mis nudillos, lo miro sin cohibirme.- Anhelo su
próxima visita al laboratorio.- Este
hombre… Solo quiere jugar con mis células. Es verdad que es un caballero, y
que es un largo amigo de nosotros –cubriendo apariencias-, pero desde que
acepte sus experimentos, me desespero fácilmente.
- Señor protector. Me molesta.- Digo arrebatándole la
mano.
- Lo sé.- Se jacta. Le hago una cara que dice todo.
Alguien golpea mi cabeza duramente, no me duele, pero me molesta.
- Tenemos un trato.- Marcus está molesto, le prometí
que me comportaría más amable, y él me prometió enseñarme todo lo que necesito
para ganar. Suspiro para mis adentros. Cierro los ojos.
- Es usted todo un halagador.- Digo sonriendo y
poniendo buena cara.
- Increíble.- Dice Lyan, cargué a este tonto en mis
brazos cuando era apenas una baba.- Puedes sonreír.- Reimos, rio sinceramente.
- Creo que no le he presentado adecuadamente a mi
hijo.- El chico se adelanta y le extiendo la mano, la besa en los nudillos y se
me sube la sangre a la cabeza.
- Un placer, señorita sangrienta, Alexandro Ryuji,
para lo que se le ofrezca.- Me dice con un tono sedoso de voz. El corazón se me
acelera cuando dice “para lo que se le ofrezca”. Lyan se inclina a mi oído otra
vez.
- Y… Esteban.- Me susurra. Casi noto el veneno en sus
palabras.
- Igualmente señor, me complace que por fin lo conozca
formalmente.- Le sonrío, su pulso se acelera.
- ¡Sophie! – No cortamos la conexión que se creó entre
nuestros ojos. Pero me obligo a hacerlo, y girar mis ojos a Esteban.
- Esteban…- Le mando una indirecta con la mirada, de
la que no se entera.
- Estaba preocupado, el salón ya se vació.- Veo sus
labios, y siento un golpe en el estómago, esta vez lo capta como si hubiese
sido en el suyo.
- ¡Ah! Señores quisiera presentarles al prometido de
la señorita, Esteban Loed.- Lyan se entromete metiendo su veneno en una herida
abierta. Se aclara la garganta.- Un sangre pura.
Esteban alcanza las manos de los Ryuji, y siento que
quiero golpear a Lyan, hasta sacarle el aire y dejarlo sin poder caminar
durante días.
- Me aburro.- Digo y doy la vuelta sin esperar a que
Esteban se presente por si mismo. Taconeo hasta la salida desde donde escuchó
lo que dicen.
- Es algo franca.- Dice Marcus en tono bromista.
- Yo diría, que es demasiado sincera.- Identifico la
voz de Alexandro.- Pero es un rasgo en extremo interesante, para una señorita
tan hermosa.
Sonrió mientras Esteban se acerca a mí acompañándome a
casa.
- Aunque demasiado caprichosa, y grosera.- Casi lo
grita para que pueda escucharlo, lo ignoro.
- Trabajaremos en eso, durante el entrenamiento.-
Marcus me defiende. Lo demás ya no lo escuchó, y decido dejar hasta allí mi
espionaje.
Vivimos en una mansión, bastante grande diría yo. La
familia sangre pura tiene que estar unida, dicen Rose y Kael, yo solo trato de no
romper el corazón de los únicos que me mantuvieron con vida, me hacen pasar por
la niña pequeña y mimada de la casa, pero todos sabemos que soy la primera.
Pero los necesito, tengo una sed insaciable, y me
niego a comer humanos, por lo que la sangre de otros vampiros es vital para mi
dieta. Un vampiro no genera células sanguíneas, solo las puede dividir,
regenerar y aprovechar, cuando las bebe de alguien más. Somos como pastelillos
rellenos, no podemos llenarnos solos, pero somos abundantes cuando alguien nos
llena.
Por eso un vampiro no puede vivir sin sangre, porque queramos
o no, nos secaríamos y aunque no moriríamos, sería feo secarse.
Aún con eso podemos alimentarnos de la sangre de otros
vampiros, y actualmente bebo tres litros por semana, proporcionados por mi
familia, se turnan. Ellos beben dos litros de sangre humana cada 15 o 30 días. ¿Qué
puedo decir? La sangre humana sacia más que la de vampiro, y yo no estoy
dispuesta a tomar vidas humanas.
Muchos me han cuestionado está decisión, y por ello me
han apodado “la señorita sangrienta”, soy el vampiro que consume más sangre de
los que pertenecen a la asociación.
A parte de todo me he hecho la fama de ser una
consentida malcriada. Y muchos aún no llegan a respetarme, aún con todo el
miedo que genero a los demás. No hay liderazgo cuando no hay confianza.