lunes, 27 de enero de 2014

Nostalgia: Capítulo 3

Capítulo 3



—¿Una firma de autógrafos?— Mi semblante estaba torcido en una mueca de extrañes. Y es que nunca, y digo NUNCA por que nunca había habido una sola firma de autógrafos en la librería aún cuando todavía no trabajaba allí.
—Si, Mateo Miramar vendrá aquí a dar autógrafos, y quiero que tu estés aquí!— Mi jefe quiso dar a ver una cara que fuera con su actitud de “autoridad”, no se le daba bien.
—Pero, jefe… ¿Por qué yo? ¿Por que no Malora, o José? – Me enfade… de entre los tres empleados, por que eligió a la que detesta a Mateo Miramar y encima MATEO MIRAMAR!!! Pero que le pasaba por la mente a mi jefe?!
—Por que José esta enfermo y Malora esta obsesionada con Mateo Miramar. Por favor ayúdame Jade… eres la única… te pagare doble ese día… además es Sábado.

Mi jefe era homosexual, pero nunca había creído que los homosexuales, fueran tan buenos convenciendo a la gente.

—Bien…— Dije con el ceño fruncido.

¿Qué demonios haría si me reconocía?
Esto esta mal… muy mal.

La noche del viernes, tuve que acomodar los libros de Mateo Miramar, la editorial había enviado muchas copias para que ese día las vendiéramos, corrección, las vendiera. Los acomode en filas, y a la mañana siguiente tendría que llegar temprano, eran principios de Otoño, y comenzaba a hacer más frió en las mañanas. Que mierda.

Me dormí temprano para despertar bien recargada, y desayunarme antes de irme. Si no, no soportaría todo el día. La firma comenzaba a la 1:00 PM y tenia que estar lista.

Cuando llegué, incrédula, vi la gran fila que había en afuera de la librería. Era verdad que la ciudad no era gran cosa, y que la librería, era una de las más grandes de aquí, pero no sabia que Miramar solo daría autógrafos aquí, talvez debía de haber investigado un poco más por que poco después supe que esa ciudad era su ciudad natal. Y que nunca se movía de allí sin una buena razón.

La gente venia de todas partes del país, y no me la terminaba de creer. ¡¿Por qué esta de todas?!

Yo tenia tanto frió que llevaba unas dos camisas debajo de mi confortable chamarra y también llevaba un gorro tejido, que había comprado en una barata, que también era bastante cálido, si yo tenia frió me imagine el que tenían ellos en las tiendas de campaña. Lastima que no podía dejarlos pasar.

Metí la llave en la cerradura, y abrí la puerta, puse el letrero de abierto, y coloque la lona en el aparador decía: “Hoy gran firma de autógrafos de Mateo Miramar, a las 13 hrs.”

Me quite la chamarra y puse el aire caliente, comenzó a sentirse calido a dentro y los vidrios se empezaron a empañar poco a poco.
En la repisa de anuncios a los empleados, había una nota que decía:

Querida Jade:

Gracias por trabajar duro ayer en la noche y hoy, te veré mañana para el inventario como cada domingo. Que te vaya bien

 P.D.: Mateo Miramar llegara en un auto rojo con su editor, y representante, a las 12 hrs. espero le expliques bien el procedimiento. Déjales pasar por la puerta de atrás.

Te desea suerte. Tu jefe


Gracias, pero me ayudaría más si estuvieras aquí.
Abajo había otra nota.

“P.D.2: Siento no estar allí”

—Pff si que sabes lo que hará la gente— Murmure

Comencé a acomodar la mesa, y le puse el mantel, la lona al frente con el nombre de “Mateo Miramar” coloque una botella de agua y luego leí otra vez el manual para recibir a un autor, era pequeño y fácil de entender, pero aun así lo leí. Nadie entro a la librería antes de que se diera entrada a la firma. Eso estaba bien, que esperaran su turno para la firma. Fui al segundo piso, y revise que todo estuviera en orden. Apenas eran las 11.

Cuando sonó la campana de la puerta. Me asome por el barandal a ver si no era uno de los fans, y solté un “Bienvenidos!”

Eran un hombre que traía una gran gabardina, y un chico con una gorra y una chamarra que el gorro traía pelaje, también llevaba unas botas y unos anteojos negros.

—Señorita usted es la encargada?—El hombre de gabardina se veía malote, y por un momento pensé que me iban a asaltar…
—Amm… soy la empleada en turno.—Dije cuando iba bajando las escaleras cuidadosamente— Quien es usted?
—Soy el editor de Mateo Miramar, nos disculpamos por llegar antes de lo acordado, pero se había filtrado la información de que llegaríamos a las 12 en un auto rojo.

Por eso las chicas esperaban pacientemente…

—Ohhh… ya veo no se preocupe. Entre mas estemos de acuerdo mejor.—El hombre se quito el sombrero de copa que llevaba y al instante vi que era calvo, pero me sonrió sinceramente. Pensé, no es tan malo como parece.
—Jade?...— Al instante reconocí la voz de Mateo Miramar.—Eres tu?
—Ahhh… Así que me recuerdas?—Torcí el rostro al recordar el programa de televisión que arruino mi dignidad
—OH! Así que tu eres la tal Jade… debo de darte las gracias, este chico tenía la cabeza vacía de ideas, hasta que llegaste.

Recordé el libro que me había dado, y como estaba pintarrajeado con notas y lápices de color. Así que estaba leyendo su obra debut para darse ideas… vaya y yo creí que era menos patético.

Volví en mi cuando me di cuenta de que algunas chicas estaban pegadas a las ventanas, husmeando.

—Ahhh… si tenemos gran variedad de Mateo Miramar… Pasen por aquí.

El hombre calvo la tomo rápido. Tomo del hombro a Miramar, y me siguió a donde yo le indicaba y le mostraba algunos libros. Fingiendo que eran clientes, hasta que las chicas perdieron interés.

Los lleve a la sala de estancia de los empleados. Y ofrecí mi brazo para tomar sus abrigos, y ponerlos en el perchero, me los dieron. Miramar se quito la gorra dejando ver su melena negra, y retiro sus anteojos para mostrar sus ojos lapislázuli. Me miro directamente.

—Gracias—Dijo sinceramente.
— No me tienes que dar las gracias— “En cambio yo debería golpearte” pensé decirlo, pero debía ser amable.
—No estas siendo sincera.
Cambie de tema y me dirigí al alto calvo.

—Soy Jade!— Le estire la mano—Hoy trabajaremos juntos, llevémonos bien vale?—“Hagamos de este infierno un poco menos agotante”
—Igualmente— Estrujo mi mano
—Bien primero, no se les ofrece un café o té? Para entrar en calor
—Claro un café estaría bien.

Fui y puse la cafetera.

—Podemos ver el manual ahora?
—Claro.

Les mostré el delgado librillo, una copia a cada uno, y lo revisamos entre los tres. Con las dudas de ellos, nos llevamos mas de una hora, que fue demasiado, el manual yo lo leía en unos 15 minutos.

Pronto fueron las 12 y la fila de fans ya daba la vuelta a la manzana. El teléfono del hombre sonó.

—Con permiso.
—Propio.— Me levante por pura educación.

Miramar me miraba fijamente.

—Y…?— me pregunto, pero yo suspire y lo ignore.—No me ignores.
— ¿Qué sucede señor Miramar?
—No eres tu hoy…— Hizo un gesto triste.
—No sabe quien soy.— Sonreí
—Si lo se…
—Le ruego no diga mentiras.
—Entonces se sincera tú también.
—Estoy en el trabajo y yo soy muy profesional. Señor Miramar.

El suspiro se recargo en el respaldo del sillón, y la música de los audífonos llegaba hasta mis oídos, me puse a repasar el manual.
Poco después al notar que no entraba el hombre calvo, me dispuse a estirarme. Alcé mis brazos y entrelace mis dedos y los jale hacia arriba. Intente no bostezar.

Miramar se paró, y se sentó a mi derecha, me recorrí hacia la izquierda, el también. Hasta que llegué al límite del sillón me dispuse a pararme.

—No se mueva, señorita Jade.

Fruncí el ceño y obedecí. Vilmente se recargó en mi hombro.

—No me vas a decir que no has visto las noticias, o leído reportajes las últimas semanas.

No conteste.

—Te estuve buscando.

No conteste.

—Te extrañe.

Explote.

—No me conoces, no sabes quien soy, deja de molestar. Te detesto —Inconscientemente llore de la furia que me causaba. —Esto no es una de tus novelas, no puedes venir aquí, y decirme que me quieres sin conocerme así no son las cosas, vive la vida.

—Lo siento—Se apartó de mi hombro — No sabía que era así.

Me pregunte a mi misma el por que era tan hostil con el. Era por que escribía cosas que yo no lograba entender, el me hacia desencajar en la sociedad. Era por que me había hecho de carne y hueso, cuando a mi me gustaba ser transparente. Era por que hacia eso conmigo, con sus escritos. ¿Por qué yo tenía que ser la conejita que no encajaba en el rompecabezas? ¿Por qué tenía que ser yo la que tenía que pasar por esto? Todo esto era su culpa… Yo solo no quería existir en la sociedad. ¿Por qué tuvo que existir alguien tan incomprensible para mí? POR QUE?!!

—Eres… detestable…—Me limpie las lagrimas, mientras me paraba.
—Jade… Yo…
—No quiero, no necesito entenderte… no necesito tu misericordia o aun mas, no necesito tus libros, y no necesito que me busques.

Ese día la firma de autógrafos siguió como tenia que seguir. Fue como tenia que ser, se sentó allí, firmo libros se tomo fotos dio sonrisas falsas le dio un beso a la mejilla a algunas chicas. Todo fue normal y a las seis se fueron todos.

Me quede limpiando y poco antes de las nueve me dispuse a ir a casa. Cerré la librería con llave y me fui.

Me repetí: “Hice lo que tenía que hacer”


Iba destrozada sentimentalmente. Pero iba con la frente en alto. Deseando no volverlo a ver. Que lastima/alegría que mi deseo no se cumplió.

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