sábado, 25 de enero de 2014

Otoño: Sophie

Capítulo 1:

Sophie.


Me he olvidado de lo que es y no es justo, me he convertido en el demonio distinguido de la asociación, la señorita sangrienta.

No soy cualquier vampiro, soy “la vampiro”, a la que todos temen y a la que todos desean, la que ofenden en sus cabezas y piropean en palabras. A veces me canso de esto, a veces no quisiera estar más en este lugar –literal, en este lugar- este gran salón de la cede de la asociación en Meyaware, donde tengo que estar vestida de esta manera tan “bonita” y peinada de esta manera que presiona mi cabeza y evita a mi melena seducir a los humanos.

Pertenezco a un grupo selecto de vampiros, se llaman “nivel A” porque hemos nacido de vientres humanos, y aun así somos vampiros, y yo fui la primera en nacer así. Solo somos 3, 2 mujeres, 1 hombre, por lo que ellos, si ellos los que se alzan en el gran salón de color miel y hermosas cortinas de color sangre, ella: rubia, porte perfecto, facciones finas, ojos castaños, labios rosados, alta, y de una maravillosa actitud amable y maternal, tal vez su único problema es ser inocente, su nombre es Rose. Él: castaño oscuro, ojos verdes, alto, de piel arena, una clara, blanca y hermosa sonrisa, tiene una actitud igual de buena que la de su esposa, pero siempre calcula las cosas demasiado bien, y tiene un fetiche con el cabello rubio, su nombre es Kael.

Soy mayor en edad, pero parezco mucho más joven que ellos, y el único a mi lado es este muchacho, de cabello azabache, ojos miel, piel blanca, alto, delgado y de labios que me llaman a besarlo, su nombre es Esteban, y es nieto de Rose y Kael, un nivel B.

Yo, Rose y Kael, nos hemos dedicado a extender nuestra raza, convirtiendo continuamente a ciertos humanos que aceptan el acuerdo de sangre –como le llamamos-, cuando ellos dos decidieron unirse, llegamos a la conclusión que hay que sostener la raza de otra manera, con la procreación –claro entre ellos dos-, yo tendría que buscar a alguien más, pero ser madre no me llama la atención, y mucho menos con Esteban.

No vemos la vida de un vampiro, como lo peor que nos pudo haber pasado, al menos no ellos.

Hay personas que piensan que la vida es un asco. Yo no, porque he sabido manejarla y porque tengo una razón para vivir, para seguir, porque estoy buscando algo.

Pero… aquí estoy, de la mano de Esteban, con su mirada fija en mí, y en mis acciones, en mis labios flexionando palabras de agradecimiento a las ofensas ocultas en halagos, así es como es mi vida en este momento, estoy aquí porque quiero algo, que ese hombre tiene, un licántropo con sonrisa macabra y fuerza inigualable que presume unos ojos amarillos espectaculares, me ha ofrecido un puesto, su puesto: líder supremo de la asociación, si entre sus aprendices yo soy la mejor –que es obvio- tendré ese puesto y deseo ese puesto.

De entre la muchedumbre capto unos hermosos y vivaces ojos verdes, que… me hacen sentir extrañamente melancólica, me altero. Por primera vez en siglos la piel se me pone de gallina cuando él, me sostiene la mirada, suelto la mano de Esteban.

- Esteban.- Le llamo, y el aún incrédulo por haberlo soltado me mira.- Nunca fuimos en serio ¿verdad? – Lo miro.
- Cuando comenzamos a acostarnos, así lo acordamos.- Las mejillas se le coloran de rojo y traga saliva desesperado.
- Encontré algo más interesante que tus labios.- Veo su tristeza pero no logra que me arrepienta.
- Estaré aquí cuando te aburras de él.- Me dice sonriendo, y me libera de cualquier presión.

Es cierto, siempre vuelvo a él.

Me acerco al dueño de los ojos sensuales, miro su espalda ancha, y su cabellera castaña y bien despeinada, cuando me acerco a él, ya me está mirando.

- Señorita sangrienta…- Dice. Su voz es más sedosa y sensual de lo que parece, rebota y me hace sentir extraña.
- Alexandro Ryuji.- Lo identifico boquiabierta.- Tú…

La voz de un hombre rompe mis palabras y cortamos la conexión que habíamos creado hacia un momento. El nombre rebota en mi cabeza… es imposible, no lo hagas, no trates con él.

- Con ustedes Marcus Lycan, líder absoluto de la asociación.- Muchos aplausos y halagos se alzan el salón.
- Gracias, amigos, gracias. Desde que hace 12 siglos, decidimos ser uno, y no muchos, hemos crecido, no solo en número, si no en cultura, no somos los mismos, gracias a la asociación, vidas han sido salvadas, pero aún no son suficientes. Este tiempo que he estado con ustedes, he visto lo que podemos lograr juntos, como hermanos, con diferencias, sí, pero con más acuerdos. Sin embargo muy a mi pesar, es hora que la generación más joven tome mando de esta asociación. Como cada cierto tiempo, el líder absoluto de nuestra asociación y el protector de este, así como el procurador, deben actualizarse. Pediré que las personas a las que llamamos y han aceptado, suban, por favor.

Cuando me propongo subir, él también lo hace. Expectante lo miró, me deja un mal sabor en la boca, y siento mi estómago enfermo. Cuando llegamos a la tarima me ofrece su mano para subir, trago saliva, y acepto su mano.

Ambos sentimos un cosquilleo eléctrico en nuestras manos, algunas personas murmuran a nuestro alrededor, mi rostro vuelve a la normalidad, subo a la tarima con mi rostro inmaculado de siempre, el líder Lycan me mira con aprecio, le caigo bien, porque nos hemos conocido desde hace mucho tiempo.

Los aprendices del líder nos estamos junto a él, y los de protector junto a Souchirou Ryuji un viejo japonés –que en realidad se ve joven y vivaz- ha estado en el cargo de protector de líder, y que ha molestado a mi raza desde hace más de lo que recuerdo –tal vez no a mi raza, si no a mí en particular-. Y él, los ojos verdes que me estrujaron hace un momento, el dueño de lo que ahora es mi confusión, es su hijo y aprendiz.

Cierro los ojos cansada, la gente no deja de verme, ¡hay más gente en el escenario!, escucho aplausos, y el líder dice algo. Es extraño que yo esté aquí, en específico, he rechazado varias propuestas para ser líder, naturalmente soy parte del consejo, siendo la líder de mi raza, y famosa entre muchos, pero yo sería la primer líder mujer en toda la historia de la asociación.

El líder me toma del hombro y nos lleva detrás de una larga cortina azul marino que está detrás del trono que tanto deseo.

- Lo han hecho muy bien mis cachorros.- Nos dedica con cariño, insensible lo miro. Doy una mirada a los de mi lado, Lyan, un chico de tez morena y cabello casi rubio de ojos amarillos me mira entusiasmado, al otro lado esta Wendy una vampiro que se retuerce de pies a cabeza mirando al otro lado, hacia Alexandro. Me aburro. Hay otros 3 hombres que me parecen descartables.- Sophie, quisiera que me prestaras atención.- Me reprenden.

Observo como empiezan a disolverse los aprendices de protector, Alexandro es abatido en palabras por su padre, no sé qué le dice pero lo hace sentir impotente.

- Porque seas la mejor de mis aprendices, no tienes que hacerte la desinteresada.- Los demás me miran con rabia.
- Él no es sangre pura, no tienen futuro.- Me susurra Lyan al oído.
- El futuro es obsoleto.- Le digo sin mirarlo.
- ¡Basta! Wendy, cámbiate la ropa interior mojada, y quiero verte mañana lúcida en el gimnasio de Celi a primera hora. Y ustedes también, márchense, y duerman bien.

Lyan y yo nos quedamos, sabemos que la orden anterior no aplica a nosotros.

- Señorita sangrienta.- Souchirou me toma la mano en un gesto elegante y besa mis nudillos, lo miro sin cohibirme.- Anhelo su próxima visita al laboratorio.- Este hombre… Solo quiere jugar con mis células. Es verdad que es un caballero, y que es un largo amigo de nosotros –cubriendo apariencias-, pero desde que acepte sus experimentos, me desespero fácilmente.
- Señor protector. Me molesta.- Digo arrebatándole la mano.
- Lo sé.- Se jacta. Le hago una cara que dice todo. Alguien golpea mi cabeza duramente, no me duele, pero me molesta.
- Tenemos un trato.- Marcus está molesto, le prometí que me comportaría más amable, y él me prometió enseñarme todo lo que necesito para ganar. Suspiro para mis adentros. Cierro los ojos.
- Es usted todo un halagador.- Digo sonriendo y poniendo buena cara.
- Increíble.- Dice Lyan, cargué a este tonto en mis brazos cuando era apenas una baba.- Puedes sonreír.- Reimos, rio sinceramente.
- Creo que no le he presentado adecuadamente a mi hijo.- El chico se adelanta y le extiendo la mano, la besa en los nudillos y se me sube la sangre a la cabeza.
- Un placer, señorita sangrienta, Alexandro Ryuji, para lo que se le ofrezca.- Me dice con un tono sedoso de voz. El corazón se me acelera cuando dice “para lo que se le ofrezca”. Lyan se inclina a mi oído otra vez.
- Y… Esteban.- Me susurra. Casi noto el veneno en sus palabras.
- Igualmente señor, me complace que por fin lo conozca formalmente.- Le sonrío, su pulso se acelera.
- ¡Sophie! – No cortamos la conexión que se creó entre nuestros ojos. Pero me obligo a hacerlo, y girar mis ojos a Esteban.
- Esteban…- Le mando una indirecta con la mirada, de la que no se entera.
- Estaba preocupado, el salón ya se vació.- Veo sus labios, y siento un golpe en el estómago, esta vez lo capta como si hubiese sido en el suyo.
- ¡Ah! Señores quisiera presentarles al prometido de la señorita, Esteban Loed.- Lyan se entromete metiendo su veneno en una herida abierta. Se aclara la garganta.- Un sangre pura.

Esteban alcanza las manos de los Ryuji, y siento que quiero golpear a Lyan, hasta sacarle el aire y dejarlo sin poder caminar durante días.

- Me aburro.- Digo y doy la vuelta sin esperar a que Esteban se presente por si mismo. Taconeo hasta la salida desde donde escuchó lo que dicen.
- Es algo franca.- Dice Marcus en tono bromista.
- Yo diría, que es demasiado sincera.- Identifico la voz de Alexandro.- Pero es un rasgo en extremo interesante, para una señorita tan hermosa.

Sonrió mientras Esteban se acerca a mí acompañándome a casa.

- Aunque demasiado caprichosa, y grosera.- Casi lo grita para que pueda escucharlo, lo ignoro.
- Trabajaremos en eso, durante el entrenamiento.- Marcus me defiende. Lo demás ya no lo escuchó, y decido dejar hasta allí mi espionaje.


Vivimos en una mansión, bastante grande diría yo. La familia sangre pura tiene que estar unida, dicen Rose y Kael, yo solo trato de no romper el corazón de los únicos que me mantuvieron con vida, me hacen pasar por la niña pequeña y mimada de la casa, pero todos sabemos que soy la primera.

Pero los necesito, tengo una sed insaciable, y me niego a comer humanos, por lo que la sangre de otros vampiros es vital para mi dieta. Un vampiro no genera células sanguíneas, solo las puede dividir, regenerar y aprovechar, cuando las bebe de alguien más. Somos como pastelillos rellenos, no podemos llenarnos solos, pero somos abundantes cuando alguien nos llena.

Por eso un vampiro no puede vivir sin sangre, porque queramos o no, nos secaríamos y aunque no moriríamos, sería feo secarse.

Aún con eso podemos alimentarnos de la sangre de otros vampiros, y actualmente bebo tres litros por semana, proporcionados por mi familia, se turnan. Ellos beben dos litros de sangre humana cada 15 o 30 días. ¿Qué puedo decir? La sangre humana sacia más que la de vampiro, y yo no estoy dispuesta a tomar vidas humanas.

Muchos me han cuestionado está decisión, y por ello me han apodado “la señorita sangrienta”, soy el vampiro que consume más sangre de los que pertenecen a la asociación.

A parte de todo me he hecho la fama de ser una consentida malcriada. Y muchos aún no llegan a respetarme, aún con todo el miedo que genero a los demás. No hay liderazgo cuando no hay confianza.



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