domingo, 16 de febrero de 2014

Justicia: Capítulo 5

Capitulo 5.


-Y… ¿Bien?- Miranda se sentía tensa, no sabía como ser “líder” de un montón de gente que eran “peligrosas”, por lo que había leído de ellas en los documentos que le dio Tamara.
-¿Cómo sobreviviste? - Pregunto Ferdinand, con el rostro lleno de curiosidad infantil.- Si recibiste dos impactos de balas como pudiste llegar aquí sin desangrarte, o infectarte alguna de ellas.
-¿Cómo eran los hombres que te atacaron?- Maya no quito los ojos de su rifle.
-El jefe me dijo, que eran de la familia Mararca de Guatemala y al llegar aquí la familia Bianchi ¿no es así?- Teo parecía capaz de disminuir el tamaño de Miranda solo con la mirada tan fría que tenía.
-Algo así.- Miranda pensó que si les contaba la historia, podía ser que ellos, se abrieran a ella.- Cuando estaba con Tamara en un café del centro de la ciu…

* *  *  *  *

*Conversación en Castellano*

-¿Día de locos? - Pregunto Teo desde la puerta del balcón donde Miranda fumaba un cigarrillo.
-No es lindo entrar a la habitación de una chica, sin tocar la puerta primero.- Dijo Miranda sin quitar la vista del bosque que se extendía frente a ella.
-La mayoría de nosotros no te consideramos una chica.- Se rió, Miranda se había entendido con la única persona que era de su mismo país allí. Soltó una risa sorda.
-Ese es un buen punto.- Teo se acerco al balcón junto a su líder. Miranda le ofreció un cigarro de la cajetilla, y el lo tomó amablemente, así como el encendedor. Ambos tomaron bocanadas de humo, y las soltaron.
-Son buenos ¿no? - Durante el rato que Miranda le enseño algunos movimientos a los demás había notado, que si en efecto, eran buenos chicos.
-Pero… Ted, es… algo rígido.- Dijo Miranda fumando otra vez.
-Creo que solo desconfía.- Dijo con una sonrisa, y dejando el cigarro a un lado.- Una vez que te reconozca será como un cachorrito.- Ambos rieron.
-Pues que más quisiera yo. Se supone que soy su líder, si no puedo llevarme bien con ustedes, entonces no sirvo para este trabajo.- Miranda se perdió en el oscuro cielo.
-¿Conoces al jefe de antes? - Teo miró a Miranda con rostro solemne.
-Hace 10 días que lo vi por primera vez, no hay mucho que tenga que decir sobre el.- Ambos rieron.- ¿Tu? Lo conoces de hace mucho.
-Hace dos años, cuando viajo a México.- Miranda creyó que él nunca había viajado, y mucho menos a México.- La familia Giglio tiene un Imperio enorme, tienen fabricas y sucursales en todo el mundo, hacen de todo, desde curitas, hasta autos. Así financia todo el teatrito.- Teo le mostró una sonrisa chueca a Miranda.
-Así que es un riquillo más.- Si lo pensaba bien, encajaba en “multimillonario soberbio y egocéntrico”.- Además de ser mafioso.- Miranda enchueco la boca.
-Pues si, quien sabe a cuanta gente a matado, y a ordenado matar.- Dijo Teo, con los ojos firmes en el cielo. Tomo una fumarola.- ¿Tu has matado alguna vez? - Sin saberlo Teo abrió una puerta en la memoria de Miranda. Al ver que ella no contestaba y fumaba tabaco, prosiguió.- Matar, es como si, se te fuera una parte de tu alma, te sientes Dios, es un sentimiento que te invade y te hace sentir poderoso, y ansioso de más.- Teo bajo la mirada y sonrio.- Como cuando tienes sexo por primera vez.- Ambos rieron.

Aunque la primera vez que Miranda había tenido “sexo” no se sintió así, se sintió pésimo, como si la luz de su mundo se hubiese convertido en oscuridad, como si todo hubiese sido tristeza. Miranda apago su cigarrillo en un cenicero de cristal que había encontrado en la casa cuando la exploro, aunque se había perdido varias veces.

-Creo que es hora de dormir. Entrenaremos mañana otra vez ¿cierto?- Teo también apago su cigarro. Y ella tomo el cenicero hiendo adentro de la habitación junto a él. Dejo el cenicero en la mesa de centro.
-¿Qué tiene planeado para mañana? Líder.- Teo mostraba una sonrisa divertida en el rostro.
-Ya lo verás.- Miranda lo siguió hasta la puerta y la cerro tras el, mientras el decía “Buenas noches”.

Se puso de nuevo la ropa de cama que tenia antes y tocaron su puerta.

*Conversación en ingles*

-Pase.- El doctor Alphonse abrió la puerta con una sonrisa en el rostro.
-Te cambiare los vendajes.- Dejo algunas bolsas, en el piso.
-Claro, gracias.- Miranda mostró una sonrisa sincera, ahora que había fumado se sentía un poco más en confianza. Mientras el doctor le re-vendaba la pierna, le dijo: He visto que te llevaste bien con tu escuadrón esta tarde, hasta en la comida y la cena, se veían más unidos.
-Compartimos tips de costura.- El doctor soltó una larga sonrisa en su cara, y termino el vendaje de la pierna.
-Así que ya te sientes mejor.- Casi afirmo.- Evolucionas muy bien.
-Si, bueno, si ya soy capaz de pelear, entonces ya me estoy recuperando.- Sonrió.
-El brazo es el más dañado ¿qué tal esta? - La miro quitándole el vendaje del brazo.
-Casi y lo puedo mover sin dolor.- Sonrió y observo la roja herida cosida por hilo azul, había un hematoma alrededor de la herida. Miranda miró con curiosidad las bolsas.
-Todos los demás trajeron sus cosas, de su hogar. El jefe pensó que tu necesitarías, más de un par de prendas, y envió a una de las chicas a comprarte algo de ropa.- Miro las bolsas
-Creo que esas no son un par de prendas.- Las bolsas estaban bastantes llenas.
-Bueno, es que vivirás aquí por los siguientes años, con el tiempo compraras tus propias cosas. Pero siendo una de las subordinadas importantes del jefe, no creo que el quiera que te alejes mucho.- Dijo de una manera natural. Pero si, era verdad Miranda estaba destinada a hacerle trabajitos al de ahora su jefe, por el resto de su vida.
-Creo que si. Dale las gracias por mi.- Dijo Miranda atenta a las bolsas, mientras el doctor terminaba el vendaje. Se levanto y guardo sus cosas.
-Díselo tu misma, quiere verte mañana antes del desayuno, en su oficina.- Dijo ya viéndola desde arriba.
-Gracias doctor.
-Bueno me retiro. Buonanotte bambina*.- Se dirigió a la puerta y la cerró tras el.
-Buenas noches.- Se toco el brazo y apago las luces.

* *  *  *  *

Miranda había descubierto un lugar del que nunca se había imaginado existiera en un lugar tan grande, saltaba a la vista que nadie subía al ático, era viejo y estaba lleno de chatarra, la madera se estaba pudriendo, y algo olía demasiado mal. Pero, la ventana daba directo al tejado y podría subir a ver el amanecer desde un lugar increíble, así que hábilmente trepo hacia el tejado azul, y se sentó justo sobre el techito triangular de la pequeña ventana, encontró que era lo suficientemente cómodo para que esperara unos 15 minutos en lo que el Sol se alzaba sobre el bosque. Apenas habían pasado 2 minutos cuando un ruido interrumpió su espera.

Era Maya, subía con un poco de dificultad y se parecía no darse cuenta de la existencia de Miranda, ella la vio con extrema incredulidad, ¿qué hace ella aquí? Se asustara si la llamo.

*Conversación en Ingles*

- ¿Maya?.- Pregunto suavemente para no asustarla. La pelirroja apunto un rifle contra ella.- ¿Qué siempre cargas ese maldito rifle? No sé, si lo sepas, pero ¡¡intimida a la gente!!- Miranda reacciono por instinto, pero no fue hasta que Maya bajo el rifle, que ambas se calmaron.
-Eres tu…- Maya sonó casi decepcionada
-Si, soy yo. ¿Qué haces aquí tan temprano?- Por un lado Miranda se decepcionó que ese lugar no solo fuera de ella.
-Estoy aquí para ver el sol.- Sonrió dulce ante el techo.
-Creí que la única demente aquí era yo.- Ambas rieron suavemente.- ¿Por qué siempre cargas ese rifle? - Miranda era lo suficientemente curiosa para olvidarse si esa pregunta incomodaría a Maya.
-Creo que lo sabes ¿no? - Miro a su líder durante unos segundos y regreso la mirada al techo bajo ella.- Todos aquí somos huérfanos, no tenemos familia de ningún tipo.- La melancolía invadió un poco de voz.- Mi hermano era lo único que me quedaba, ambos estábamos en el ejercito, el era francotirador, yo soy piloto.- Miranda se sorprendió de que Maya tuviese un hermano, y que ese hermano fuese francotirador, y una parte de ella, se dio cuenta de la mirada vacía que mostraba Maya, su hermano había fallecido.
-¿Cómo falleció? - La boca de Miranda se movió automáticamente.
-En la guerra, su escuadrón fue emboscado, y eso, el murió.- Se llevo una mano a las placas de identificación que volaban en su cuello. Miranda no dijo nada, ni hizo un gesto, no quería sentir pena por esa chica, definitivamente no sentía pena por esa chica.- ¿No me vas a decir, que es una gran pérdida? - Escupió Maya.
-¿Para que decirte lo que ya sabes? - Miranda la vio fría.- ¿Necesitas que te lo diga?
-No.- Maya sonrio de una manera peculiar en ella.- ¿De verdad tu familia fue asesinada frente a ti?- También Maya era curiosa.
-Si, cuando tenía 4 años. Mi mamá, mi papá, mi hermano mayor, y el feto que mi madre llevaba.- ¿Cuándo había sido que Miranda había dejado de llamarla “la pequeña Jenny”? Eso ni ella misma lo sabía, pero se sentía vació de una u otra manera.
-¿Por qué el asesino, no te hizo nada? - Los ojos de Maya se agrandaron llenos de curiosidad.
-¡Pues quien sabe! - Miranda se concentro en el Alba, en los rayos que ya se asomaban detrás de los árboles. Y el silencio empapo a ambas. Se quedaron allí viendo hasta que el sol, salió por completo y lo observaron hasta que los ojos se les cansaron, en ese momento, volvieron dentro de la casa, y Miranda recordó que debía hablar con el jefe. Dejo a Maya, bajar sola la pequeña escalera del ático, y se dirigió al despacho.

Toco la puerta una vez, y nadie atendió, toco otra vez, de nuevo nada.

-Jefe…- Intento abrir la puerta aún sin permiso, y asomo la cabeza por la brecha. Vio la cabellera rubia caer sobre el escritorio, Miranda entro a la oficina y se sentó en la silla delante del escritorio, espero a que despertara, pero se desespero.- Fraaan.- Barrio la palabra, haciéndola suave, luego fue hacia su lado y observo que el hombre dormía profundamente. Miro el escritorio, desordenado con muchos papeles regados en todas partes, vio una foto, la observo durante un momento, vio a su amiga junto a Al y el jefe, además de los “colegas” de él. Bajo la mirada y vio al hombre tendido, de improviso quiso golpearlo para que despertara. Se agacho a la altura de su oído, y soplo débilmente, con la esperanza de despertar a su caído jefe. Como ella predijo, el se despertó con una gran desesperación como si le estuvieran apuntando con un arma. Pero, Miranda soltó un ligero coscorrón al hombre, y este reacciono girando la cabeza hacia la cara ceñuda de Miranda.

-¡¿Cómo te atreves a llamarme tan temprano, solo para encontrarte dormido?!- Preguntó ella rabiosa
-¡Bueno, yo no puedo dormir como todos ustedes! - Se quejó con la rabia brotando de sus ojos, tras su cara, Miranda vio lo que estaba bajo la cara de su jefe cuando estaba dormido, una foto de ella, tamaño carta, sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
- Vayamos al punto, ¿para qué me llamabas? - Se sentó en la silla de nuevo.
-¿Qué tal tu escuadrón? - Bostezó, parpadeo y luego se puso unos anteojos cuadrados.
-Nos estamos entendiendo.- Miranda se limpio las uñas mientras hablaba con él. Francesco pareció enfadado de que Miranda no lo tomara en serio. Busco entre los papeles, encontrando un fólder color beige.
-Tu primera misión, alista a tu equipo, parten en 6 horas.- Le lanzó el fólder a Miranda, con la esperanza de golpearla en la cara. Pero el fólder fue detenido por las manos de ella.
-Sería nuestra primera misión… Apenas los conocí ayer.- Reclamó, con los ojos saliéndose de la rabia.
-Había un lapso de 10 días para que los conocieras mejor, preferiste dormir.- El rubio le envió cuchilladas a Miranda.- Tienen que rescatar a un niño, su padre es dueño de Industrias Farré, y el secuestrado es su hijo.- Miranda abrió el fólder, viendo una foto tamaño carta de un niño pecoso, de cabello negro, y de ojos chocolate, parecía no tener más de 8 años.- Los secuestradores son de la familia Caprittio, hace un mes le propusieron al señor Farré comprarle su imperio a una fuerte cantidad, pero el se negó. Secuestraron a su hijo hace dos días, se lo llevaron de la escuela, amenazan matarlo esta noche si el hombre no concede su imperio. La familia Caprittio es famosa por cumplir sus amenazas, haz justicia.

-Entendido, jefe.- Miranda salió del despacho con el rostro decidido ¿Cómo pueden manipular a un hombre de esa manera? pero ¿qué se creen?

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