Capítulo 6
Comenzaba a nevar poco a poco, no me gustaba el frío, por que congelaba
el corazón de las personas. Las hacia frías, las hacia malvadas, cuerpos sin
almas ni sentimientos. Contenedores, fríos y vacíos.
Durante la noche había nevado y todo estaba lleno de una capa larga y
espesa de blanca nieve. Cuando baje del apartamento, y cerré la puerta del
complejo, allí estaba como cada mañana, esperando a por mi, para ir hacia la
universidad. Me sonrió y solo le dirigí la misma mirada enfadada de siempre.
-Estas loco!- Lo golpeé con mi mochila- Esta helando aquí afuera! Como
te atreves a esperarme?!!- Se acerco a mi, sin miedo de que le fuera a soltar
otro golpe.
-Estoy bien, gracias por preocuparte- Me acomodo el gorro de la cabeza.
-Si que eres tremendo!- Me volví a ver otra parte de la calle, y
comenzamos a caminar.
-¿Me dejas cargar tu mochila?- Me empezaba a quitar la mochila de la espalda.
-Puedo yo sola, pero gracias príncipe del caballo blanco- Dije
sarcástica. Pero el solo me sonrió.
-¿A dónde irán de vacaciones tu padre y tu?- Me pegunto de repente, y
después lo vi caminando a mi lado, el era tan alto, que solo veía la parte de debajo
de su hombro.
-A ninguna parte, papá tiene que trabajar. Y yo también.- Le conteste
con la cabeza en alto y los ojos cerrados.
-Que lástima. Iré a un lugar cálido, a otro país, por parte de la
editorial. Un regalo para el autor estrella. ¿Me preguntaba si querías ir?
Dijiste que no te gusta el frío.- Me miro sincero, casi apunto de suplicarme
que fuera.
-¡Iré! Si convences a mi jefe y a mi padre.- Y sabia que ninguno de los
dos aceptaría, me quedaría en casa cálida y cubierta por un montón de cobijas y
cuando saliera me pondría 6 capas de ropa.
-Bien será esplendido, veras que los convenceré de una u otra manera!-
Me sonrió y me paso el brazo por el hombro. Se lo aparte, caminando rápido.-
Jade?! Vamos amiga será cosa de que solo los convenza no?
- Cállate, eres molesto.- Nunca me acostumbraría a que la gente se nos
quedara viendo así y menos cuando todos en tan pequeña ciudad se conocen, y
mucho menos, cuando Mateo Miramar era la celebridad de talla mundial. Me tape
media cara con el gorro. Mientras Miramar venía detrás mío.
-WAUU! Sigues siendo fría Jade.- Me dijo cuando sus largas zancadas
alcanzaron las mías.
- Basta, la gente nos esta viendo raro. ¿Por qué tienes que venir a
buscarme cada mañana?- Seguí caminando y hable lo suficiente bajo como para que
me escuchara.
-AH! Pues por que me gustas y no quiero que te pase nada malo, camino a
la escuela.- Casi lo gritó y la gente que nos vio se sonrojo y rió a lo bajo.
-Que cierres el pico- Le quite el cable de los audífonos- Te he dicho
que si vas a hablar no traigas puestos los audífonos y si los traes, baja el
volumen!!!!
-Vamos, vamos, no grites o la gente va a empezar a pensar mal de
nosotros.- Nos quedamos parados en la calle. Y lo lleve a un callejón donde la
gente no nos vería. Me enfurecí con el.
-No puedes andar por allí diciendo las cosas tan a la ligera, y mucho
menos cuando eres la celebridad de la ciudad.- Lo golpeé en el pecho, y lo
mire, era demasiado alto, y me dio miedo.- No vuelvas a expresar tus
sentimientos en público.- Lo regañe.
-¿Y que me darás a cambio?- Allí venia otra vez, la otra cara de la
moneda, el Miramar pervertido.
- No te daré nada, pero si sigues así, te dejare de hablar lo juro!- Lo
amenace con un dedo como advertencia.
- Vamos, sabes que ni siquiera pudieses vivir sin mi. O para que me
trajiste a tan oscuro lugar.- Siempre que me miraba así, hacia que mis rodillas
se tocaran en un temblor. Que el calor subiera a mi cabeza, y me comenzara a
doler, hacia que mi mente se confundiera.
- Basta llegaremos tarde a la escuela, anda a caminar- Apenas recupere
el control sobre mi me salí del callejón y camine a zancadas largas. Mi corazón
aun estaba en su lecho de animo. Me sonrió, cuando alcanzo el lugar donde
estaba.
- Me haces feliz, Jade.- Me miro otra vez. Y sonrió de una manera dulce
de la que nunca esperarías de un pervertido.
Volteé el rostro y me concentre en el camino hacia la universidad.
Me encontraba bostezando y frotando mis ojos cerrados, todo el tiempo
en el avión había dormido. Y casi me enfadaba el hecho de que mi padre y mi
jefe fueran tan flexibles. Miramar bajaba nuestro equipaje, y la sobrecargo
daba indicaciones por el altavoz.
-Así que ya has despertado, ovejita.- Me dijo aun contento de haber
“convencido” a mi padre y jefe.
-Mi nombre es Jade, lobo pervertido.- Le dije cuando volteé la mirada
hacia la ventana, era un aeropuerto común y corriente, pero yo nunca había
estado en una ciudad grande y mucho menos en el extranjero. Me sentía
vulnerable, aun más cuando era un país en donde hablaban otro idioma. Volteé a
ver a Miramar.- Parece que viajas mucho en avión.- Recordé en como se había
movido en el aeropuerto, y cuando subimos al avión.
- No pero cuando era pequeño lo hacia muy seguido.- No me dirigió la
mirada, y me estiro la mano para salir de la fila de asientos. Mano que no
acepte.
Cuando salimos del aeropuerto, Miramar llamo un taxi, y nos fuimos al
hotel en el. Pero como el había prometido. Era un país cálido. No había ni
viento ni lluvia, y el aire no era seco ni húmedo, ni un poco de frió. Me reconforte
en el clima, y pensé que había valido la pena ir hasta allí. Sin embargo,
recordé que llevaba a alguien conmigo, o mas bien, recordé que yo iba
acompañando a alguien.
Y entonces cuando subimos a la habitación, fui corriendo hacia la
ventana, el mar, nunca había visto el mar en toda mi vida.
-¡¡Mira Miramar!! ¡¡¡EL MAR!!!- Sonreí, y me pregunte “¿Por qué hice
eso?” señalaba felizmente el océano y ¿Por qué había llamado a Miramar?
-¿Te gusta?- Pregunto detrás de mi. Sonreí.
-¡Me encanta!-Volteé a el-Gracias, por haberme invitado
TONTA, TONTA… ¿Por qué ESTOY ACTUANDO DE UNA MANERA TAN ESTÚPIDA?
-Me alegra. Mi habitación es la de a lado, si quieres verme en la noche
no me molestaría venir.- Este hombre debe de ser bipolar, o algo por el
estilo.-Por lo mientras ¿Por qué no vamos a la playa?-Sonrió
-Claro.- Me hice el cabello hacia atrás.
Miramar, mostraba su abdomen marcado, pero no por ejercicio, más bien
por genética, ese hombre era el peor haragán que había conocido en mi vida, se
pasaba la vida sentado leyendo o escribiendo en la PC blanca a la que llamaba
“la de la suerte”, ese hombre no tenía ni un poco de condición física, ni
siquiera aguantaba el camino de mi casa a la universidad, prefería tomar el
autobús que tardaba el doble de tiempo que ir caminando.
Iba quejándose sobre el sol, y las quemaduras que le provocaría. Lo
regañe y le dije que no fuera tan quisquilloso.
La gente se acercaba y le pedía autógrafos y fotos, nadie me identifico
como su acompañante, pero las chicas en bikini con su copa C llegaban y lo
abrazaban y besaban, y por alguna razón el estomago me dolió, y el corazón se
me anudo, pero volteaba la mirada, me quede allí en la toalla acostada bajo el
sol, y con las gafas negras, la vitamina E entraba y fluía por mi piel, eso era
relajante para mi.
Algo tapo mi sol.
-¡HEY! ¿Linda estás sola? ¿podemos acompañarte?- Unos tres chicos de
esos que parecen físico-culturistas. Los ignore.
-Tienes muy bonito cuerpo- Uno de ellos puso una mano en mi vientre
desnudo. Me quite los lentes, tome su mano y la doble bruscamente.
-Aleja tus sucias manos de mi.- Los mire directamente, era cierto que
algo dentro de mi quería correr, gritar por ayuda, o aun peor gritar el nombre
de Miramar. Pero no mostré ningún indicio de miedo.
-Vamos nena, solo queremos pasar un buen rato- Me sonrió uno de ellos
-Lo siento, no necesito pasar un “buen rato”. ¿Les puedo pedir que se
retiren? Por allá hay chicas que si quieren pasar un “buen rato”- A veces me
preguntó cómo es que soy tan valiente, o tan estúpida como para hacer tales
cosas.
Afortunadamente se fueron, y
algo en mi respiro, suspire del alivio. “demonios donde estas cuando se te
necesita. Estúpido Miramar”. Me golpeé el rostro, que pasaba conmigo, no
necesitaba a Miramar, de ninguna manera… no lo necesitaba.
-Hey! ¿Qué pasa?- Miramar llego con algo frío que me hizo despertar al
hacer contacto con mi piel desnuda de mi hombro.
-Nada- Mentí.- Tus fans ya te dejaron ir- Se sentó a mi lado, cuando
tome la lata que me ofrecía.
-Me escape- Hizo una cara de burla, y saco la lengua. Reí.
Nos metimos al mar y después comimos algo de pescado en un restaurante
cercano a la playa, platicamos un buen rato. Al atardecer nos dirigimos al
hotel.
Miramar me invito a cenar en un restaurante un poco lejos del hotel, y
muy elegante, todo estaba delicioso. Se la paso viéndome pervertidamente toda
la noche. Lo ignore.
Mateo Miramar…
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