Capítulo 7
Durante una semana Miramar y yo nos paseamos por todo el país, hiendo
de lado a lado de playa en playa y de museo en museo. Fuimos a diferentes
librerías, pero no entendía las letras escritas allí, y sin embargo Miramar
compro varios libros, por lo que me había dicho el sabía leer y hablar aquella
lengua extraña para mis oídos.
Durante una semana no deje de pensar en Miramar llegué al punto de
darme cuenta que estaba obsesionada con sus ojos, y con su bipolaridad. Y un
buen día antes del atardecer me pidió que fuéramos a un lugar, “su lugar
favorito” dijo.
Nos llevaron en taxi a la entrada de una isla, peculiar. Miramar me
dijo que esa isla era una escuela que había varios de sus amigos allí, y
comencé a preguntarme el tipo de amigos que tenía Miramar.
Quería saber más sobre el, pero el hecho me provoco miedo y un
incansable dolor de cabeza. La presencia de Mateo Miramar se había hecho tan
rutinaria en mi día, que mi cuerpo ni mente se quejaban de los pequeños
momentos en el que el me mostraba aquellos ojos, o en los que me sonreía
frágilmente, aquello se había hecho especial, y necesario para mi, fue cuando entendí
que la simple existencia de el en mi vida, me hacía feliz, y eso me asustaba,
que iba a hacer yo si necesitaba de alguien para existir, y si un día llegase a
perderla, que pasaría conmigo?
La entrada de la isla era una gran puerta blindada de acero de la que
Miramar se bufo y paso sin problema alguno, llevándome de la mano, al entrar
habían todo tipo de árboles, grandes, tropicales, bananeras y coqueras,
edificios que creerías en una ciudad, esa isla, parecía una ciudad privada. El
taxi, nos llevo cerca de un edificio de comida rápida que tenía unas escaleras
exteriores para bajar al sótano, Miramar pago la cuenta y salí del auto. Para
después comprobar que el olor a licor llegaba hasta el aire de afuera de
edificio, me moví instintivamente poniéndome detrás de Miramar, y el noto le
miedo correr por mis venas.
-Se que te parecerán malas personas, pero en realidad no lo son, solo
se divierten de una manera más…-Busco un adjetivo correcto antes de usarlo-
“temerario”.- eligió y me tomo el hombro para empujarme más y más al olor,
bajamos las escaleras, y había una puerta roja, con un letrero en “graffiti” y en
ingles, decía “The Mike” y ajuste la cabeza para verlo con cierta incredulidad.
Miramar toco tres veces la puerta, y una voz dijo “alias” y Miramar contesto
“Matt y una invitada” contesto, el dueño de la voz, abrió la puerta. Miramar
tomo mi mano para llevarme de tras de el, no lo negué, por que ese era un lugar
desconocido para mi, pero sentí la calidez de sus grandes y huesudas manos.
Cuando mire detrás de la puerta para identificar quien había abierto,
era un hombre “gorila” de los que pasan 23 horas en el gimnasio, con tatuajes
repletándole cada centímetro de piel, sin ningún cabello cubriéndole la cabeza,
y me miro tan horrible que sentí que las piernas se me derretirían del miedo,
la música pesada llego a mis oídos en mayor volumen de lo que aguantaban mis
tímpanos, pero el suficiente como para poder escuchar las voces de las personas
inquiriendo en mi presencia, Miramar se acerco a un alguien que estaba en la
barra, bebiendo algún licor azul, lo saludo, y le pregunto por un tal “jefe”,
el otro le señalo una esquina del lugar. Me pareció que todos allí hablaban mi
idioma, y eso me saco de dudas, me tranquilizo. Todo lo blanco se veía
extrañamente lila, y la gente que bailaba lo usaba a su favor, sentí un poco de
repugnancia por ese lugar, tantas mujeres en técnicamente ropa interior, y
tantos hombre tocándolas indebidamente, no sabía si podía soportar eso, la voz
de Miramar llego a mis oídos, y mi cerebro la filtro, diciéndome que el hablaba
felizmente.
-¡¡Kale!!- Grito emocionado y soltó mi mano dejando de frente a un
sillón esquinero color blanco que se veía lila bajo aquella luz. Miramar
abrazaba a un hombre de gran tamaño pero no tanto, estaba decente en cuanto a
ello, tenía puesta una playera negra y unos pantalones ajustados a la cadera,
su ropa permitía ver sus músculos formados, a lado de el estaba una chica de
cabellos oscuros, y ojos plateados, estaba sentada de piernas cruzadas y con un
short corto color rojo, que le llegaba poco menos que medio muslo, y una
playera con un escote discreto, pero siguiendo siendo escote, me miraba
inquiriendo en mis acciones, pero yo la reconocí, era la escritora Mariana
Evans, sus libros eran tan famosos como los de Miramar, y había escuchado que
una de sus novelas sería llevada a la pantalla grande ese año, ella debía tener
unos 18 tal vez 19.
-Lindo, lo que traes allí.- Menciono, viéndome con supremacía, el
hombre al que Miramar llamo “Kale”
-Gracias, pero no la toques, solo vino a ver.- Miramar me tomo por el
hombro y me acerco a su cuerpo, debía de aceptar que allí me sentía protegida,
y sin tanto miedo como antes. Mariana Evans se levanto de su asiento, hiendo
directamente a mi, con una mirada bastante objetiva. Toco mi cabello y miro mis
ojos.
-Tu debes de ser la famosa “Jade”-Inquirió con un acento ingles y una
forma de hablar en mi idioma, tan perfecta como la luz de sus ojos- Deberían de
pelearse más seguido. “Días de soledad” fue perfecto-Realizo un desliz
ingenioso.- aunque casi incierto.-Agrego para si misma.-Soy Ria, es un gusto
conocer al amor de la vida de Maty- ¿Maty?-Debes de tener una gran suerte, el
es muy bueno en la cama- Miro entusiasta, para al final miró arrogantemente la
cara de sus compañeros de sillón, se lamió el labio superior.
-Si hasta conmigo lo hizo.- Agrego efusivo un chico castaño. Todos
rieron Miramar me miro pidiendo disculpas, lo consolé con una sonrisa suave,
creo que nunca debí de haber accedido a venir aquí, ¿Qué tipo de amigos tiene
un escritor? Y ella Mariana Evans era muy sensible ante todo, y me gustaba
mucho su forma de escribir, tan poco superficial, sobre todo tenía grandes
influencias de grandes escritores, ella era una de mis favoritas, creí que
sería diferente, creí que sería el tipo de gente que ves leyendo todo el día.
Ella empezó a verme de manera suspicaz y después toco mi cabello,
deslizándolo entre sus dedos.
-No estas nada mal- Sonrió.- ¿Bebes? ¡Toma un trago con nosotros!-Alzo
un vasito con un liquido azul.
-No bebo.- Alce las manos a la defensiva del alcohol, y retrocedí un
paso.
-Solo venimos de paso- El chico que había abrazado a Miramar se
acercaba a Mariana Evans para abrazarla por la cintura y apretarla contra su
cuerpo, los observe atenta, a pesar de todo, ellos se veían felices, a pesar
del licor y el olor a cigarro, los tatuajes y las perforaciones, ellos se veían
felices, estaban felices de cómo eran sus existencias, y me produjo cierta
conciencia de mis sentimientos.
-Vamos no sean aguafiestas- El tal Kale, se acerco a Miramar y lo tomo
por los hombros, para abrazarlo
bruscamente.- Vamos a la playa.
- Pero, la playa esta cerrada a esta hora-Creí que lo había pensado,
pero en realidad lo había dicho en voz alta y clara, ellos rieron estridentes y
Miramar me tomo un hombro diciendo “no nos reímos de ti, nos reímos contigo”.
Parpadeé.
-¡¡Claro que esta cerrada!!-Rió Kale- Pero nosotros, pequeña esmeralda,
no seguimos ese tipo de… “reglamentos”- Rió con todos. Entonces que clase de
“reglamentos” seguían?
Nos meteremos en problemas, nos meteremos en problemas, y luego papá
tendrá que sacarme de la cárcel, que para colmo seria una cárcel extranjera,
todos lo sabrán en la escuela y después me miraran horrendo peor que ahora que
voy a hacer si eso sucede!, me creerán una delincuente, primero esto y luego me
veré como todas ellas, menos bonita, pero me veré así y tendré tatuajes en
todas partes y para entrar a “la banda” me harán tener sexo con 13 personas!!!
Que voy a hacer!!! Aun soy virgen y no quiero dejar la universidad ni unirme a
una banda.
Tenía una crisis nerviosa mientras Kale rompía el candado de la entrada
de la cerca de la playa, “esto esta mal, esta mal”, se escucho un chasquido por
parte del candado abriéndose, tal vez lo habían forzado, por que Mariana Evans
tenia un artefacto puntiagudo en la mano, después el chico castaño, la tomo por
la cintura le dijo algo al oído y la beso, posterior a eso efusivos las otras 7
personas además de mi, corrieron a la playa gritando y bailoteando. Miramar me
tomo de la mano, y me llevo hacia arriba de una colina a la que se podía subir
desde allí, en la arena. Poco a poco crecían las flores y las plantas, era una
vista hermosa, Miramar se tumbo en el césped.
Me le quede viendo mientras el no dejaba de observar el cielo, alce mi
cabeza para ver lo que el veía. El techo de la tierra, estaba repleto de
pequeños puntitos brillantes, como cuando alguien tira brillantina blanca en
una cartulina negra, regrese mi vista a Miramar quien me dedico una sonrisa.
-Cuando era niño, venia aquí con mis padres.- Sonrió nostálgico, y ante
ello fui a sentarme a su lado. Me coloque en posición fetal abrazando mis
rodillas con el a la altura de mi cadera, el también lo hizo, pero estiro sus
largas piernas. Y me miro, sentí una pregunta surgir de debajo de mi pecho.
-¿Cómo murieron tus padres?- Sabia que era algo feo preguntar eso, pero
la curiosidad me había hecho perder el control en mis palabras, y me prepare
para ver a Miramar llorar, pero no lo hizo, el sonrio y volteo a ver al cielo.
-Veníamos noche del parque de diversiones-Alargo y aflojo su sonrisa en
el mismo segundo- Me habían llevado, por mi cumpleaños 7, todo iba bien, los 4
llevábamos el cinturón de seguridad-¿4?. El vio la pregunta en mi rostro cuando
me lanzo una mirada melancólica.- Mi hermanita de 1 año, yo, mi mamá y mi papá.
Todos íbamos bien. Y entonces a unos kilómetros de nuestra casa, un tipo
borracho en una camioneta, choco contra nuestro auto, dimos 3 vueltas enteras,
invadimos el carril contrario, otro auto nos impacto. Los doctores dijeron que,
mi papá fue el primero en morir, después mi mamá se rompió el cuello del jalón
en las vueltas. Mi hermanita, Mía-Sonrió- Y yo sobrevivimos a ambos choques,
pero estaba atada a la sillita del auto y comenzó a llorar, y gritar mi nombre.
Salí del auto para sacarla por su ventana, pero en cuanto salí, el auto
exploto, y lo ultimo que escuche fue a ella gritando por la ayuda de su
hermano- Volvió a sonreír como si, estuviese feliz de lo sucedido. Mi tío me
tomo en su cuidado, y me educo lo mejor posible, después de eso me hice
escritor.-Le lance una mirada llena de preocupación, y por un momento todo
quedo en silencio, el volteo a verme y se creo una conexión entre nuestras
miradas, no dijimos nada, y llego el sordo ruido de los demás divirtiéndose a
su manera.
-Se que están bien. En algún lugar, deben de estar bien.- Sonrió.- Yo
también estoy bien.- Baje la mirada y me volví a mi mundo. Por un momento había
sentido el dolor que el tenía clavado en el pecho y la culpa de no haber podido
ayudar a los que quería, me sentí culpable, por haber clavado más esa estaca.-
AJAJA!!!-Rió estridente.- Perdón por ponerme sentimental!
-No, esta bien, creo que te puedo entender.- Le sonreí fugazmente- Yo
ni siquiera se por que mi mamá murió, pero muy dentro de mi- Me lleve una mano
al pecho, tratando de sostener mi corazón para que no se saliera de mi pecho.-
Siento que fue mi culpa. Aunque era muy pequeña, como para enterarme de eso.-
Abrace aun más mis rodillas.- Mi padre siempre decía que, si miraba el cielo,
podría ver una estrella que me hiciese sentir menos sola en el mundo.- Sonreí
al recordarme a mi misma abrazada al cuello de mi padre, mientras el me
señalaba el cielo nocturno reluciente de estrellas, y decía “… te sentirás
menos sola”, por que el también se sentía solo sin mi madre.
-Que locura.- Rió, y lo acompañe en ello.-No necesitas ver el cielo
para no sentirte sola- Volteé mi rostro a el.- Necesitas ver a tu alrededor.-
Me dedico una sonrisa enorme y reluciente, contrajo sus ojos para que, solo se
vieran negros. Abrí mis labios para contemplarlo, y advertí que el se acercaba
a mi cara, cada vez más y más, y aun así no lo detuve, no, por que sentía que
estaba bien que el se acercara y estaba bien que pusiese su mano en mi hombro y
que inclinara un poco su rostro, que compartiera su calor con el mío, que lo
que hacía estaba bien, y mi mente se puso en blanco, solo contemplando aquel
rostro, de improviso las imágenes de el y la mía caminando en la nieve, se hizo
un recuerdo divinamente feliz e importante para mi.
Me beso, en un momento de timidez, de pudor y de alegría se me subió el
rubor a la cara, y correspondí aquel beso, fue tan calido, suave y perfecto que
casi creí que yo no estaba allí, me pareció que Jade, había ido a otra parte
muy lejos de allí. Pronto termino aquel beso, y me miro curioso de mi reacción.
Escondí mi rostro entre mis rodillas, y el se volteo hacía otra parte.
-Iré, por algo de beber.- Se levanto y se fue corriendo colina abajo.
Mi corazón no dejaba de tamborilear en mi pecho, y me hundí aun más en mis
rodillas.
Creo que allí fue cuando me enamore de Mateo Miramar.
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