CAPITULO 6.
-Bien.- Todos estaban vestidos negro, Miranda llevaba unas botas
blandas negras sobre el pantalón del mismo color, su cabello se alborotaba con
el aire de afuera y dejaba salpicar el color negro, parecía hecha para ese
color, todos parecían personas diferentes.
Ferdinand llevaba una paleta de caramelo en la boca y miraba a Miranda
desde abajo con su oído concentrado en la voz de su líder, y sus manos en el
teclado de la computadora.
Miranda tuvo que ir a cada habitación, abrir la puerta y despertarlos a
como de lugar, literalmente les aventaba en la cara el pesado y duro uniforme
negro que Stephan le había dado, junto con varias armas.
-Fer, necesito un mapa de accesos y salidas del lugar. Es una vieja y
abandonada fábrica así que no hay muchas salidas.- Ferdinand movió el caramelo de
un lado a otro en su boca, y movió la cabeza, tecleando fuerte y rápidamente el
teclado. Algo se imprimió y Ferdinand le dio una hoja a Miranda. Ella se sentía
segura y capaz de guiar al equipo.- Bien, observen este edificio.- Encerró con
plumón negro un edificio a dos cuadras de la vieja fábrica, entre el edificio y
ella había una cuadra de casas y unos 50 metros de arboladas, de un viejo
parque.- Se aterrizara el helicóptero allí.
-El espacio es un poco pequeño.- Maya lo murmuro esperando que Miranda
la escuchara.
-Pero, podrás ¿cierto? - Miranda la miró con ojos decididos. Maya
volteo a ver el negro helicóptero que esperaba ser piloteado, se lamió el labio
inferior y mordió el interior de su mejilla. Volteo a ver a Miranda y le dio
una sacudida como respuesta. Se sonrieron.
-Maya y Luke cuidaran el helicóptero. Maya serás francotiradora desde
allí, nos cubrirás la espalda cuando volvamos con el niño.- Maya y Lucas la
miraron en señal de entendimiento.- Fer te quedaras con ellos esperando en el
helicóptero monitorearas, nuestros signos vitales, y lugares. Teo, Ted, Kolai, Kouchi,
y yo avanzaremos hasta la puerta, Kolai, Ted y Kouchi esperaran allí a nuestra
llegada. Teo y yo iremos por el niño.
- ¿Por qué no voy yo por el niño? Soy más fuerte, tengo mejor
condición.- Ted miro con furia a Teo y Miranda, parecía arder.
-Por eso te quedaras con Kolai y Kouchi ustedes son fuertes y podrán
entretener a los guardias, mientras Teo y yo sacamos al niño.- Ted hizo un
puchero, no pareció estar del todo de acuerdo.- ¿Todos bien? ¿De acuerdo?
Prometan no matarse.
Al unísono movieron las cabezas para, decir “si” y miraron a Miranda
intensamente.
* * * * *
- Hey! Jefa, tenia razón hay algunos sensores y cámaras en la
instalación, a pesar de estar bastante vieja.- Ferdinand hablaba con Miranda
desde el interior del helicóptero, mientras ella y el otro grupo bajaban por el
ascensor del edificio, al parecer no había nadie en la recepción, la familia
Giglio era poderosa, solo habían pedido que todos se fueran a sus casas.
- Gracias Fer, puedes ingresar a la computadora central y descomponer
un rato las cosas.- Pidió Miranda cuando se dirigían a la puerta del edificio.
Se tensaron poniendo las armas en guardia, miraron a todos lados con ojos
incrédulos a lo que veían, no podían estar seguros de que el lugar era
tranquilo, sus corazones palpitaban con emoción.
-Claro, déme diez minutos.- Dijo Ferdinand desde el intercomunicador.
En el techo Maya se ponía en posición junto con su rifle, tenía unos
binoculares, y miraba a sus compañeros adentrarse en las arboladas.
- Mira, esta libre, pueden pasar.- Maya, tenia la voz áspera. Y el aire
despeinaba sus pequeños y delgados rizos, apretados por una firme liga.
- Gracias, Maya.- Dijo Miranda mirando y apuntando a todas partes, antes
de entrar a la arbolada.
Se estaba poniendo el sol, y la noche comenzaría a caer en unos
minutos. Los árboles mostraban sus
sombras con figuras irregulares, sin darse cuenta el grupo paso un detector de
movimientos y las alarmas dentro de la instalación sonaron.
- ¡JEFA! ¡Son detectores de movimiento! - Grito Ferdinand por el
auricular.
- Lo sé.- Miranda pensó rápido ¿Cómo
ocultarnos? Si nos ocultamos por el momento, creerán que algún perro activo la
alarma, ¿Cómo? De improviso Miranda miro hacia arriba, las altas y fuertes
ramas.- ¡Hay que subirnos a las ramas! - Ordenó y todos la obedecieron.
- Ni de broma voy a obedecerte.- Ted se quedo abajo, y se preparo para
disparar, el solo y sin ayuda. Pero una mano sobre el, lo jalo por el cuello y
lo subió a la rama, tapándole la boca. Miranda hizo una señal para que todos
guardaran silencio. Nikolay era quien le tapaba la boca a Ted y hacia un gesto
de obediencia a Miranda. Unos hombres altos, fuertes y armados llegaron al
lugar donde ellos estaban, mirando a todas partes.
*Conversación en italiano*
-¿Seguros de aquí fue la señal? - Dijo uno con una voz por lo más alta
que Miranda nunca antes había escuchado. Un hombre de menor tamaño y más
delgado que el, llevaba una pantalla táctil en la que verifico algunas cosas.
-Si, Señor, fue aquí.- Dijo el hombre algo aterrado de lo que le podía
pasar. El hombre grande levanto al pequeño por el cuello.
-Seguro y algún sucio animal de mierda.- Lo miró pesadamente.- No me
vuelvas a quitar el tiempo.- Lo soltó y cayo duramente en el suelo, todos
fueron tras el hombre. Esperaron unos segundos antes de bajar. Nikolay aventó a
Ted, y el cayo al piso de una manera grotesca y muy diferente a la liviana en
la que cayeron los demás.
*Conversación en ingles*
-¡¡Pero que te pasa maldito ruso!! - Ted estaba rabioso.
-Arriesgabas la misión si te quedabas tu solo.- Se defendió
-Soy más fuerte que todos ustedes, hubiese podido con todos ellos.-
Exploto.
-Baja la voz.- Le pidió Kouchi. Mientras discutía con Kouchi y Nikolay
Miranda hablo por el auricular con Ferdinand.
-Jefa ya desactive los detectores, pueden caminar libremente.- Afirmó
orgulloso Ferdinand, pero con la voz plana que siempre usa. Teo toco el hombro
de Miranda para darle a ver lo que pasaba detrás de ella. Ted tomaba a Kouchi
por el cuello y lo miraba con ojos enormes y enfadados.
-¡Ted! ¡BASTA! - Por un momento Miranda sintió que perdía la paciencia,
con ese hombre. Ted miró a Miranda, mientras ella gruñía, el soltó a Kouchi con
una cara algo divertida. Ella se acerco a el, si Miranda no fuese tan pequeña a
comparación del metro ochenta y siete de Ted, lo hubiese visto a la cara.- Ese
niño esta allí adentro, sin tener nada que ver en ese pleito, lo pueden estar
torturando, no es hora de estar jugando al Macho.- Rugió.- Esta misión es mi
responsabilidad, y cada uno de ustedes, pero no dudare en matarte yo misma si
ese niño pierde la vida, ¿Comprendes? - Por segundos Miranda se escucho como la
líder que se suponía que era, y Ted dudo de si mismo, soltó una sonrisa, y vio
a Miranda, se inclino para verla a los ojos.
-Claramente, jefa.- Dijo casi sin ganas. Y ella desvió la mirada.
- Hora de continuar la función.- Miranda les dio la espalda y troto en
línea recta hacia la puerta de la fábrica, empuñando el arma. A pesar de que
Ted siguió con la formación establecida, no estaba aún muy convencido de seguir
las órdenes de su líder.
Cuando llegaron a la puerta, Miranda les hizo señas para que Teo se
asomase a ver que cuantos guardias había, y el hizo una de regreso indicando que
había más del lado de ellos dos. Miranda miro a Ted. Se pegaron a los muros de
concreto sólido.
-Ted, cúbrenos a Teo y a mi.- Susurro al auricular. Ted, hizo una mueca
y Miranda pateó la puerta con su pierna sana, mientras los guardias se daban
cuenta y las alarmas sonaban, ella comenzó a disparar no ha matar, pero parecía
que los demás si lo hacían, puesto que ella no había dicho lo contrario. Ted
disparaba al pecho, por un momento Miranda se preocupo de la misión, su camino
fue despejado y le hecho una mirada a Teo para decirle que era hora de que
ellos continuaran, los guardias seguían llegando, Teo corría de espaldas y les
disparaba en el pecho o en las piernas, cuando no hubo más que siguieran a
Miranda y a Teo, entraron a la fabrica, Ted fue tras ellos.
-¡¡TED!! ¡¡NO!! - Grito Nikolay, mientras peleaba cuerpo a cuerpo con
algunos, y a otros les disparaba. Miranda y Teo caminaban por grandes
maquinarias hasta llegar a un lugar abierto donde el niño estaba amarrado a una
silla. Miranda se apresuro a desamarrarlo, y trato de hablar italiano para que
el niño entendiera.
-Jefa…- Ferdinand, llamó a Miranda pero este no contesto.
-¿Estas bien? - Pero algo alertaba a Miranda, porque no había nadie
vigilando al niño. El niño movió la cabeza mientras lloraba, lo habían golpeado
más de una vez, Teo lo tomó en brazos y Miranda hablo por el auricular.- El
niño esta a salvo.
-¡¡JEFA!! ¡¡TED!!...- Nikolay jadeo mientras peleaba.- ¡Ted fue tras
ustedes!- No creemos resistir más por acá, las balas se están terminando. No se
de donde salen… tantos.- Jadeo otra vez.
-Ted…-Murmuro Miranda.
- ¿Este Ted? - De lo profundo de la oscuridad, un hombre corpulento de
saco negro y corbata azul, junto con otros hombres grandes, de los que Miranda
identifico a los que estaban en la arbolada. El hombre que llevaba a Ted por el
cuello del traje lo lanzó a los pies de Miranda, automáticamente se acuclilló
para sentir su pulso, allí estaba aunque débil.- Miranda saco su arma y la
sostuvo fuertemente.
- Si no me equivoco eres la chica de los Giglio. Miranda Santiago.-
Sonrió malicioso.- Tu equipo logro llegar hasta aquí, debo decir que es
sorprendente.- Rió profundamente. Teo le dijo al niño que se sostuviera fuerte
de el y el niño enredo sus piernas en su cintura y sus brazos en su cuello,
ambos se tensaron.- AHH Francesco, siempre acaparándose a las lindas chicas.-
Todos rieron.- A la derecha de Miranda había 5 hombres, a su izquierda 8.- No
te importaría pasar una noche conmigo y mis finos amigos ¿verdad? - Se lamió el
labio superior y Miranda sintió una capa de agua helada recorrer su cuerpo.
Otros 4 hombres llegaron y aventaron a sus pies a Kouchi y Nikolay, ambos
estaban medio consientes. Plan B pensó y comenzó a retroceder. Pero el hombre
comenzó a avanzar. Miranda se puso frente a su equipo, ellos son mi responsabilidad se dijo mientras el hombre la miraba a los
ojos.
- No estoy a la venta, lo lamento.- Dijo Miranda gruñendo. Retrocedían
lentamente hacia una parte más abierta del suelo de madera.
- OH! Una chica difícil.- Acerco una mano hacia Miranda con ademán de
tocarla, ellos retrocedieron un poco más.- Estoy seguro de que no necesitas
tener precio, para que te tenga.
- ¡¡Prefiero morir antes de tener sexo con una basura como tu!! - Y
literalmente, le escupió al jefe de la familia Caprittio en la cara.
Retrocedieron otro paso. El hombre abofeteó a Miranda tan fuerte que la hizo
perder el equilibrio pero ella, se mantuvo firme, y con la espalda bien recta,
retrocedieron otro paso.
-¡PUTA DE MIERDA!- Le grito el hombre mientras se limpiaba la saliva de
la boca.
-¡Jefa! ¡Ahora!- Grito Ferdinand. Y Miranda le soltó un puñetazo a la
nariz, Teo tiro a sus lados un par de granadas de luz, mientras Teo y Miranda
brincaban fuertemente sobre la madera, y al momento en que el crujir de la
madera sonó, las granadas se activaron, Miranda y su equipo cayeron un metro
bajo la madera y se inclinaron para no ser afectados por las granadas. Pasaron
apenas 10 segundos, para que Miranda saltara otra vez sobre la madera, y
ayudara a los demás, el niño lloraba y pedía a su padre una y otra vez. Miranda
tomó a Ted sobre su espalda, y sintió el aguijoneo extremo del dolor, se
irguió, Kouchi ayudaba a caminar a Nikolay, y Teo cargaba al niño. Comenzaron a
correr hacia la salida, Miranda disparo a todo aquel que se interponía en su
camino, pero no iban lo suficientemente rápido. Teo le pidió a Nikolay subiera
a su espalda, y sudo del esfuerzo al llevar al niño en frente y a un adulto
atrás. Ahora iban más rápido.
Al minuto el jefe de la familia Caprittio se despertó junto a sus
subordinados mientras la nariz le sangraba, Miranda y su equipo había escapado.
- ¿Y QUÉ ESPERAN? ¡¡VAYAN TRAS ELLOS AHORA!! - Ordenó lleno de ira, y
tocándose la nariz, con dolor intenso.- La familia Giglio, me las pagaran, en
especial tu, Miranda Santiago.- Iracundo, y lleno de vergüenza con el orgullo
dañado, el hombre miró su mano llena de sangre.
* * * * *
Kouchi, caía, ya no podía correr con las heridas que llevaba, Miranda
tomó una de sus manos, y se acuclilló frente a el, iban a media arbolada, y
pronto llegarían.
-Jefa, no quiero asustarla, pero hay veinte hombres detrás de usted.-
Dijo entre espantada y preocupada Maya por el auricular.- Y a menos de que
tenga otro As bajo la manga, les sugiero que corran.
-Solo un poco más, Kouchi, vamos.- Le dijo dulce, y tomo su mano. Él la
miró con el rostro destrozado por los golpes recibidos, y trato de sonreírle.
Sobre el techo, Maya, veía a los hombres de Caprittio acercarse
rápidamente hacia su equipo, se ponía nerviosa, y se calmaba intermitentemente.
- Iré a ayudar.- Dijo Lucas, con el rostro lleno de impotencia.
-¡No! ¡Sigue el plan!- Gritó Maya, al ver a Lucas abriendo la puerta.
-¡¡No puedo quedarme aquí y ver sufrir a mis compañeros!! - Gritó lleno
de impotencia.
-Si vas, la jefa tendrá algo más de que preocuparse.- Contesto
Ferdinand, sin mirarlo. Lucas desistió de su decisión y se coloco frente a la
puerta del ascensor a esperarlos.
-Ya están a mi alcance.- Dijo Maya llena de adrenalina, y con una
sonrisa burlona en el rostro.
Apuntaba, disparaba, apuntaba, disparada. Había eliminado a la mitad de
ellos en unos minutos, y los demás se habían parado con las armas en alto,
inmóviles, sin saber de donde venían los disparos idiotas rió mentalmente girando los ojos. Miranda y los demás
llegaron al ascensor, pero al llegar a la azotea, Kouchi se desmayo lleno de
rubor en el rostro, Lucas lo tomo en la espalda y lo llevo al helicóptero.
-Uff Suertudos.- Refunfuño Maya mientras se desacomodaba de su
posición.
-Toma al niño.- Le pidió Teo a Lucas que estaba sentado junto a Kouchi
y Ted, lo tomó, mientras el niño no dejaba de llorar. Ferdinand sostenía a
Nikolay, mientras Teo le ayudaba.
Miranda se puso los auriculares con diadema a lado de Maya y
despegaron.
- Justicia, a Giglio, cambio.- Miranda estaba sin aliento, y hablaba
entre jadeos.
- Giglio a Justicia. Cambio.- Sintió un alivio enorme al escuchar la
voz de Stephan.
- Misión cumplida.- Miró a sus compañeros, en los asientos detrás.-
Pero que el doctor Alphonse este preparado, tendrá mucho trabajo esta noche.
- Enterados, Justicia. Cambio y Fuera.- Suspiro mientras se quitaba la
diadema.
- Creo que necesito un trago.- Confeso Miranda mientras veía a Maya,
ambas rieron. Aunque el golpe de la mejilla le causaba dolor, y noto que el
hombre se lo había dado tan fuerte que le sangraba, como un rasguño. Miranda
estaba segura que le dolería al comer.
* * * * *
- ¡¡¡PAPI!!!- El hombre abrazó a su recién liberado hijo, y vio a
Miranda con enorme gratitud.
-¡¡Gracias!! Gracias…- El hombre lloraba con su hijo aún en brazos.-
¿Cómo podría pagártelo? - Miranda sonrío
-Haciendo a ese niño feliz.- Miranda trato de soltar una sonrisa, pero
la mejilla se lo impidió. El niño se acerco a Miranda, y ella se puso de
cuclillas, el niño beso su mejilla sana. Y ella le dedico una mirada dulce.
Al rato el niño se fue, y el doctor Alphonse, atendió a los heridos,
una vez dentro de la mansión, los llevaron a una sala que llaman “enfermería”,
la sala había sido ordenada por el jefe para ese tipo de casos. Miranda
sostenía una bolsa de hielos en su mejilla, y Maya ayudaba a Nikolay a cenar.
El jefe se acerco y se sentó junto a ella en una de las camas.
-Escuche que te hiciste notar como líder. Que te pusiste entre el jefe
de los Caprittio y tu equipo.- Francesco le sonrio débilmente. Y Miranda hizo
un gesto de felicidad en la cara.- Y que le escupiste en la cara.- Ambos
rieron, pero Miranda soltó un “auch” al hacerlo.- Creo que Tami no exageraba
cuando dijo que eras una gran persona.- Miranda miró al jefe y este se levanto
hiendo a ver a los demás, ¿qué demonios
fue eso?
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